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JOSÉ ACOSTA: UN LITERATO CARIBEÑO PARA EL MUNDO

 

 P. FAUSTO CM

Por Fausto Antonio Leonardo Henríquez, PhD

Presentado en el Programa Polifonía Literaria, Pedagógica y Artística (PLPA)

28 de agosto de 2022

 

José Acosta (Santiago, República Dominicana, 1964). Poeta y narrador. Desde 1995 reside en Nueva York. Allí nos conocimos cuando laboraba como corresponsal de prensa en su oficina en la Corte de El Bronx y cuando las películas de cintas VHS podían ser rentadas en cualquier esquina de Nueva York. Permítanme una aparente exageración: Si Rafael Nadal es un titán del tenis de alto rendimiento, José Acosta lo es de la poesía, el cuento y la novela. Esta comparación está avalada en las ocho ocasiones en que el autor ha ganado el Premio Anual de Literatura de la República Dominicana, el más importante del país, en los géneros de novela, cuento y poesía. Amén de otros premios y reconocimientos literarios.

De sus obras más destacadas mencionamos:

Poesía

Territorios extraños (Premio Nacional de Poesía “Salomé Ureña de Henríquez” 1993),

El evangelio según la Muerte (Premio Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” 2003),

Viaje al día venidero (Premio Nacional de Poesía “Salomé Ureña de Henríquez” 2016).

Cuento

El efecto dominó (Premio Nacional de Cuento Universidad Central del Este 2000),

Los derrotados huyen a París (Premio Nacional de Cuento “José Ramón López” 2005),

El patio de los bramidos (Premio Nacional de Cuento “José Ramón López” 2015);

Muchacha negra en un banco del parque (Premio Nacional de Cuento “José Ramón López” 2021),

Novela

Perdidos en Babilonia (Premio Nacional de Novela “Manuel de Jesús Galván” 2005),

La multitud (Premio Nacional de Novela “Manuel de Jesús Galván” 2011),

Un kilómetro de mar (Premio Casa de las Américas 2015, en la categoría de Literatura Latina en los Estados Unidos 2015),

El lodo y la nieve (Premio Nacional de Novela “Manuel de Jesús Galván” 2019).

En 2010, su novela La tormenta está fuera estuvo entre las 10 finalistas del XV Premio Fernando Lara de Novela, de la editorial Planeta, y en 2011, fue finalista del Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, de Francia. En 2016, el Banco Central de la República Dominicana editó e incluyó en su Colección Bibliográfica su novela La tormenta está fuera.

Dado que José Acosta es poeta, cuentista y novelista no podemos menos que pensar, decir y hablar del autor considerando esas tres grandes áreas de la literatura. Con la mayor brevedad posible, quisiera destacar cada uno de esos géneros literarios.

          I.     Poeta de la trascendencia

La poética de José Acosta apunta a horizontes de trascendencia por cuanto abre sendas inéditas de la realidad que, aunque el ser humano de suyo puede intuirlas, tocarlas, pensarlas, no las puede traducir o comunicar con la belleza con que lo hace el poeta y, sobre todo, en la manera peculiar con que se expresa nuestro aeda. Hay en la poesía de José Acosta, un halo de mística hörderliniana; más aún, una impronta de intangibilidad, asombro y misterio como acontece en R. M. Rilke e incluso se percibe en su obra poética la indeleble marca de la metafísica de Manuel del Cabral, uno de los más prominentes poetas dominicanos del siglo veinte.

Se puede afirmar que José Acosta es un poeta súbito, un poeta al que las musas le sorprenden cuando menos se lo espera y le dan un vuelco al corazón para que tome la lira e interprete el sonoro mensaje que pugna en su interior y que reclama salir de dentro en forma de arte, de palabra luminosa, cargada de vitalidad y verdad profunda. Dice el poeta en una entrevista realizada por Emilia Pereyra:

Cuando escribo poesía, siempre lo hago cuando tengo un “susto” en el corazón. Es un sentimiento que no sé definir con palabras, una sensación extraña, algo que me apremia, me empuja; algo mágico que me supera. Es como entrar una mano en la oscuridad y sacar una orquídea.[1]

Reafirmamos nuevamente, José Acosta es un poeta del asombro, de lo sutil y, hasta cierto punto, de lo metafísico por la gran cantidad de símbolos e imágenes con fuertes connotaciones que van más allá de la física, que ameritan un estudio especializado. Por ello su obra poética, según el parecer de algunos escritores, entra dentro de la denominada poética literaria interiorista, cuyos fundamentos contempla lo real trascendente y metafísico de la creación literaria.

En resumidas cuentas, en la poética de José Acosta sobresalen, de un lado, la profundidad de sus temáticas, su tono reflexivo, interiorizante y trascendente. También destaca la preocupación por la muerte y por las grandes preguntas de la existencia. Su poética es visionaria –en el sentido en que W. Blake lo fuera– y plenamente humana por cuanto aborda las inquietudes y anhelos más profundo del corazón. Dejamos que sea el poeta el que, a partir de este momento, nos lea con sus poemas. Prestemos atención.

Del poemario Territorios extraños

 

El relámpago

El relámpago nace y no tiene tiempo

de recordarse a sí mismo.

Rasga el rostro del cielo, y no llega a comprender

que es la única herida de la nada.

¡Quién pudiera escalar

su esquelética forma de raíz

para mirar por sus rendijas

el escondite de Dios!

Del poemario Catequesis del íncubo

 

I

El universo resuena como llovizna

sobre el agua,

imperceptible como el susurro de un árbol al crecer.

Estamos encerrados en una dimensión oscura;

la noche es la sombra de una pared lejana;

Dios vive del otro lado.

No te has preguntado ¿a quién le ladran

los perros?

¿Qué ven que tú no puedes descubrir con tu linterna?

Es al sonido de la eternidad,

al espacio que tú sólo conoces en sueños

y crees irreal.

Es a él mismo a quien el perro le ladra,

al ladrido que rebota al colisionar con la noche

y regresa irreconocible.

Es a ti a quien le ladran los perros,

a tu presencia que por tus pensamientos se desborda

llenando la Tierra de murmullos.

Del poemario Catequesis del íncubo

 

IV

Dios, ojalá que no mueras, que seas Tú

el significado de Eternidad, de esa palabra

sin sentido con la que se ocultan los cielos

y los ángeles aparecen por lo menos en nuestras historias.

Que eso, en que creía mamá, sea realmente cierto

y me dejes verla aunque sea lavando Tus platos.

Que hacia algún lado se haya ido el abuelo

que tanto me quiso.

Que sea verdad la vida, la plenitud de rosas

de la mirada, el mar que tarde o temprano nos encuentra.

Que sea la muerte ese sitio ignoto del océano

donde desaparecen los aviones, o la pared triste

que nos separa del tiempo.

No desmayes ahora en que rezamos,

no te desvanezcas, Dios, sigue siendo

aunque te vuelvas transparente

y no des con tus manos, no nos dejes sin la esperanza

de lo Eterno.

        II.     Un cuentista que muestra las cosas en vez de decirlas

La segunda vertiente creadora de José Acosta es el cuento. Numerosos cuentos suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano y portugués. Como ya se sabe, José Acosta es poeta, cuentista y novelista, sin embargo, no se percibe en sus escritos una tensión entre géneros literarios. Es posible que el cuentista o el novelista tienda a matar al poeta. Pero este último es, paradójicamente, quien salva a ambos. El escritor tiene una conciencia clara de cuando está en ‘modo poeta’, en ‘modo cuentista’ o en ‘modo novelista’, aunque también es cierto que el poeta esparce esporas de metáforas tanto en el cuento como en la novela con sutil belleza y armonía. El escritor sabe que los géneros literarios que controla son distintos entre sí, y distintas la técnicas y recursos lingüísticos, aunque el instrumento, la palabra, sea el mismo. El punto de partida para escribir un cuento es muy diferente, según lo dicho arriba, a escribir un poema. En este tenor dice el poeta respecto de la cuentística:

Para escribir un cuento, por ejemplo, solo tengo que sentarme ante la computadora, no así para escribir un poema. […]. He escrito cuentos de una imagen: una fotografía que aparece de repente en mi cabeza y no se aparta de mí. Otros, de ideas que se van armando en mi mente y que al final las tengo que sacar para que me dejen en paz.[2]

Deseo resaltar en este segmento la particular teoría sobre el cuento, y de la narrativa en general, que tiene José Acosta, inspirada en Henry James. La teoría en cuestión, es equiparable a la teoría del cuento de Julio Cortázar, Horacio Quiroga o Juan Bosch. Solamente enuncio dicha teoría para despertar el interés en los estudiosos e instarles a trabajar futuras tesis doctorales o de grado, pues creo que lo amerita. Un buen tema sería: “Estudio comparado de la teoría del cuento de Cortázar, Quiroga, Bosch y Acosta”.

El postulado central de la teoría del cuento de José Acosta se puede resumir así: Muéstrale las cosas al lector, no se las digas. En este tenor, es oportuno señalar a Dostoievski a quien se le atribuye la frase: “No me digas que están tocando la campanilla, hazla repicar en mis oídos”. Algo parecido dice el narrador dominicano Máximo Vega: “No me digas que hay un tipo bebiendo en la cantina, ponlo a beber”. Según esta tesis, hay que lograr que el lector vea las cosas, las toque, las olfatee y las escuche. Digamos que se trata de crear una atmósfera fictiva envolvente cargada de sensaciones que el lector puede captar con sus cinco sentidos. En el cuento “Muchacha negra en un banco del parque”, un cuento de antología, se puede observar una escena en la que el lector puede ver al personaje con exactitud.

 

Un día, recordando la frase que ella me había dicho en el velatorio de mi padre: «Al menos tú te paras en la puerta», abandoné mi eterno puesto en la caja registradora, fui a la puerta de la bodega y miré hacia el parque. Ella no estaba. Crucé la calle, me senté a la sombra del sicomoro y traté de ver desde allí lo que ella veía. Ante mí se alzaron el viejo letrero de colores desvaídos: “Nelson’s Grocery”, los grandes carteles con anuncios de baratillos y la ancha puerta. En la entrada, me vi a mí mismo parado, mirando hacia donde me hallaba en aquel momento, e imaginé que aquel joven se compadecía de mí. «Pobre bodeguero Nelson».

Tengo la sospecha de que la teoría del cuento de José Acosta es aplicable también a la novela. El siguiente fragmento de Un kilómetro de mar, es una pieza modélica. La felicidad, dice Don Chicho, uno de los personajes emblemáticos de la obra, se oculta ante nuestros ojos como el fuego en un palito de fósforo. Obsérvese la maestría con la que el narrador se construye el siguiente fragmento.

Sacó una cerilla de la caja que llevaba en el bolsillo de la camisa, y la levantó hacia los presentes como un cáliz.

 ―Uno se detiene en esta cabecita escarlata –agregó, ensimismado– y piensa: ahí está el fuego, agazapado como un felino, esperando el momento justo para saltar hacia la existencia, para consumarse y consumirse; en esos elementos, una mezcla, para que aprendan, muchachos, de trisulfuro de antimonio y un oxidante (normalmente dicromato potásico) aglutinados con cola, en ese matrimonio químico, se esconde el fuego en todo su esplendor.

 Guardó silencio por un instante, contemplando la cerilla con la fascinación del niño que mira por primera vez el esqueleto monumental de un dinosaurio. La rayó, la barrita de madera emitió un leve chirrido, y su rostro resplandeció como un santo de yeso en una cripta, al que se le acerca una antorcha.[3]

     III.     La novelística

El escritor José Acosta, como toca varios registros literarios, conoce a la perfección la técnica narrativa con la que parece sentirse más desahogado y libre para expresar su cosmovisión. No en vano afirma:

La novela es el género que más disfruto escribir, porque me saca de la realidad y me entra en su mundo, un mundo hecho solo de palabras, que se va armando poco a poco hasta ser un todo.[4]

Hay en las novelas de José Acosta una incuestionable riqueza del lenguaje y una manera poética de describir escenarios, hechos y acontecimientos que a mí se me antojan tan bellos que podría asegurar que se debe, eso ya lo dirá el autor si no, a la influencia de G. Flaubert. Diré algunas palabras de sus novelas más celebradas.

La multitud (2011). En esta novela, el autor logra lo que solamente he conseguido experimentar en las novelas de Miguel de Unamuno: inquietar, sacudir la conciencia del lector. Hay en esta obra un intento de revuelta de la razón, esto es, un intento de pensar el mundo de forma diferente, aguda e intuitiva. El protagonista Hugo Santana trata de conocer la fuente originaria de la sabiduría, o sea, el punto de partida del conocimiento humano.[5] Nótese la preocupación filosófica del autor. Los personajes de La multitud dan cuenta de las angustias existenciales, de la realidad, del pasado y del futuro, del yo, de la eternidad. De todas esas inquietudes universales, la del miedo a sí mismo es la más temible. Miedo al yo, a la verdad que subyace en el interior.

La tormenta está afuera (2014).[6]  Esta novela trata de la identidad dominicana. Esta obra ha tenido resonancia en el ámbito intelectual dominicano y allende los mares. Recordemos que esta novela fue finalista del prestigioso Premio Fernando Lara de España. José Alcántara, ensayista y crítico literario de incuestionable reputación, dice del autor y de la obra: «En el caso de José Acosta, estamos en presencia de un escritor muy bien formado, con un indiscutible dominio del castellano, quien lo emplea con una soltura y una claridad admirables, mediante una prosa que va desplegando con aplomo y seguridad en cada página».[7] El escritor y periodista Luis Beiro dice de La tormenta está afuera: «Esta es una obra que respira dominicanidad por los cuatro costados, por la manera de enfrentar los cambios conductuales ante realidades distintas, ya bien propias o impuestas.»[8]

Un kilómetro de mar (2015). Esta una novela, Premio Casa de América, es corta, pero muy comentada por la crítica.[9] Según Osiris Vallejo los logros más importantes de esta obra son “la presentación de unos personajes que tienen vida propia y el retrato de una sociedad que a la vuelta de cada esquina parece combatir la individualidad”.[10] En el mismo orden, el escritor mexicano Roberto Arizmendi dice del autor: “Sus textos con frecuencia parecen una fotografía múltiple que en sus diversos momentos deja impresa la imagen transmutada de los personajes y las escenas, en una superposición de planos que se convierten en un culto al ser humano. Al hablar de los dos jóvenes protagonistas de Un kilómetro de mar, el autor declaró en una entrevista realizada por Johari Gautier: “Mi mayor intención fue llevarlos a un viaje donde descubrieran que el mundo, con su carga de cosas buenas y malas, es más grande de lo que ellos pudieran imaginar. Que cuando algo nos cierra el paso en la vida, hay que mirar más lejos y echarse a andar hacia lugares más propicios”.[11]

La mano que oculta del sol (2018). En esta novela el discurso narrativo fluye con naturalidad, hondura de pensamiento, enriquecido de recursos poéticos y metafóricos. Esto último es lo que le da realce a la narrativa de largo aliento, y el poeta y novelista lo sabe a la perfección y no escatima sus dotes de bardo para introducir frases y metáforas de incuestionable belleza. La escritora puertorriqueña Maya Rivera sostiene: «La mano que oculta el sol exhibe una prosa exquisitamente poética, a veces con cierto matiz filosófico. Mantiene al lector en un estado perpetuo de expectativa, que es indudablemente el ideal de todo narrador. En casi todos los capítulos es posible percibir la existencia de una realidad que está más allá de lo que se cuenta en la superficie”».[12]

Un rasgo distintivo de la narrativa de José Acosta es su preocupación por el drama humano en general, sobre todo, por el drama de los inmigrantes dominicanos en los Estados Unidos, inquietud esta extensible a otros ámbitos de la diáspora dominicana en Europa, entre otras partes del mundo. Dicho drama se ve salpicado por otras tragedias vicarias, silenciosas, reveladas por los protagonistas de sus novelas.

En sustancia, tanto el cuento como la novela, surgidos de la imaginación e inventiva de José Acosta, destacan por el dominio preciso e innovador del castellano, el uso de recursos de otros géneros como las epístolas, el periodismo y la poesía. También el narrador profundiza –a veces con un tono filosófico– en la psicología, en la vida, en la biografía e historia, de los personajes y los muestra tal como son en la realidad de la ficción.

Termino diciendo que José Acosta, poeta y narrador hispanoamericano, hace más bello el mundo con su poesía, más real lo imaginario y más imaginario lo real. Su obra conjunta perdurará como el rumor del mar en el interior de las caracolas.

 

[1] Emilia Pereyra, «José Acosta: “Hipólito Mejía es un excelente personaje de novela”», Diario Libre, 25 de junio de 2020, https://www.diariolibre.com/revista/cultura/jose-acosta-hipolito-mejia-es-un-excelente-personaje-de-novela-PG19686669.

[2] Pereyra.

[3] José Acosta, Un kilómetro de mar, 2.a ed. (Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos: Techo de Papel, 2015). p. 81. cf. p. 26 . Es impresionante los efectos que se derivan de una risotada. Observemos en el siguiente pasaje los contrastes y matices entre los pájaros, las avispas, la mano convertida en una pistola y la voz estruendosa. «Edy Polanco estalló en carcajadas, tan disonantes y bulliciosas que de la cabellera de una palmera cercana huyó una bandada de ciguas, con el revuelo con que las avispas se alejan del panal apedreado. Sacó el pulgar de detrás del tirante de la mochila, convirtió la mano derecha en una pistola y empezó a disparar y brincar como un potro salvaje. Bajo los pies saltaban los guijarros; el cielo claro recibía su voz como recibiría truenos».

[4] Pereyra, «José Acosta».

[5] Manuel Salvador Gautier, «En La multitud está el conocimiento: sobre la novela de José Acosta», Cuadrivium. Universidad de Puerto Rico 13 (2011), https://issuu.com/uprhumacao/docs/cuadrivium/s/11325573.

[6] José Acosta, La tormenta está afuera, 1.a ed., vol. 222, Colección del Banco Central de la República Dominicana 76 (Santo Domingo. República Dominicana: Publicaciones del Banco Central de la República Dominicana, 2016).

[7] José Alcántara Almánzar, «La tormenta está fuera, de José Acosta», 19 de abril de 2016, http://acostajose.blogspot.com/2016/04/la-tormenta-esta-fuera-de-jose-acosta.html.

[8] Luis Beiro, «Literatura - La tormenta está afuera, de José Acosta | Listín Diario», Listín Diario, 10 de junio de 2016, sec. Literatura, https://listindiario.com/ventana/2016/06/11/422643/la-tormenta-esta-afuera-de-jose-acosta.

[9] Acosta, Un kilómetro de mar. Luis Aníbal Medrano Silverio, «“Un kilómetro de mar”, nueva novela del laureado escritor dominicano José Acosta», Elgloboindependiente, 17 de agosto de 2014, sec. Cultural, https://www.elgloboindependiente.com/2014/08/un-kilometro-de-mar-nueva-novela-del.html.

[10] Osiris Vallejo, «Un Kilómetro de Mar», Artepoetica.Com (blog), 2016, https://www.artepoetica.com/book/un-kilometro-de-mar/.

[11] Johari Gautier Carmona, «“En Casa de Mi Abuela, Mis Tíos Siempre Narraban Historias de Aparecidos”: José Acosta», PanoramaCultural.com.co, 2 de febrero de 2016, https://panoramacultural.com.co/literatura/3984/en-casa-de-mi-abuela-mis-tios-siempre-narraban-historias-de-aparecidos-jose-acosta.

[12] Citado por Merit Designs 2022 Villar Web developer: Andrés J., «José Acosta exhibe obra “La mano que oculta el sol” en Feria del Libro de Madrid», Extra Digital (blog), accedido 20 de agosto de 2022, https://extradigital.com.do/espectaculos/jose-acosta-exhibe-obra-la-mano-que-oculta-el-sol-en-feria-del-libro-de-madrid/.

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