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La inmortalidad no era esto

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Micro fotografía electrónica de las células HeLa AP

La universidad quiere reconocer el enorme impacto que las células de esta mujer han tenido en la medicina

JAVIER SAMPEDRO

Henrietta Lacks empezó a preocuparse por un sangrado vaginal a finales de 1950 o principios de 1951. Siendo pobre, afroamericana y madre de cinco hijos pese a tener solo 31 años, tuvo que presentarse directamente en el John Hopkins, uno de los pocos hospitales que admitían pacientes de esa extracción social. Su ginecólogo le diagnosticó enseguida un tumor maligno en el cuello del útero, tomó una biopsia del tejido canceroso y trató a Henrietta con radio, el mejor tratamiento disponible en la época. No funcionó, y la mujer murió a los pocos meses. Pero, antes de eso, el ginecólogo había entregado parte de la biopsia a su colega George Gey, un investigador que trabajaba en el mismo edificio.

El doctor Gey llevaba unos años intentando cultivar las biopsias de ese tipo de tumores, pero las células morían en cuestión de días. Las muestras de Henrietta Lacks resultaron muy diferentes. Se replicaban cada 24 horas, se transferían sin problemas a nuevas placas de cultivo y se podían enviar a científicos de otros centros para hacer todo tipo de investigaciones. El doctor Gey tomó la primera sílaba del nombre y el apellido de Henrietta Lacks y llamó HeLa a su cultivo. Fue la primera línea celular humana inmortal, a todos los efectos. Todos los alumnos de biología las estudian en sus cursos, y en los 70 años que han pasado desde la muerte de la paciente han sido una poderosa herramienta para el avance de la medicina: el desarrollo de la vacuna de la polio, el estudio del genoma humano, la investigación del cáncer y su relación con las hormonas, las toxinas, los fármacos, los virus o la radiación. Antes desaparecerá la humanidad que la línea HeLa.

Ahora imagina por un momento que tú eres Henrietta Lacks y que, décadas o siglos después, trocitos de tu cuerpo moran en los laboratorios de todo el mundo duplicando tu genoma cada 24 horas, propagando tu legado biológico por todo el planeta Tierra como una especie de planta invasiva, celebrando eternamente tu paso por este mundo como si no se hubieran enterado de que tú, su dueña, estás muerta y enterrada en la noche terráquea. ¿Te serviría eso como una forma de inmortalidad? ¿O más bien te parece una perspectiva perturbadora y macabra? Ahora que hablamos mucho del derecho al olvido en las redes, podríamos considerar también un posible derecho a la muerte en los laboratorios, ¿no? Puestos a imaginar, dejémonos flotar corriente abajo para considerar la posibilidad de resucitar a Henrietta Lacks. Obstáculos no nos faltarían. Para empezar, la línea celular HeLa no se obtuvo de los tejidos normales de la paciente, sino del tumor que la mató, y los tumores contienen numerosas mutaciones y aberraciones cromosómicas. Pero esto es en el fondo un problema técnico, y nuestra imaginación no debe detenerse por él. Una vez que dispongamos de una célula HeLa con el genoma corregido de la señora Lacks, implantar su núcleo en el óvulo de una donante supondría poco más que clonar a la oveja Dolly, técnicamente. No es inconcebible en el futuro cercano que se pueda resucitar a Henrietta Lacks. ¿Serviría eso como inmortalidad?

Seguramente tampoco. Pero, entretanto, la Universidad John Hopkins, a la que pertenece el hospital que recibió a la paciente en 1951, ha decidido dedicar a Henrietta Lacks un nuevo edificio de investigación biomédica, según informó el sábado la institución junto con los herederos de Lacks. La universidad quiere reconocer el enorme impacto que las células de esta mujer han tenido en la medicina. Esta es la forma de inmortalidad que tenemos a mano por el momento.

 

Fuente: EP

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Desarrollado el primer fármaco con el potencial de curar la diabetes tipo 1

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Fotografías microscópicas del páncreas en un animal de prueba. Arriba: el fármaco reduce la infiltración de células inmunes (puntos morados más oscuros). Abajo: el fármaco aumenta la producción de insulina (en rojo). NADIA COBO-VUILLEUMIER ET AL.

Científicos españoles han creado una molécula que regenera las células productoras de insulina

BRUNO MARTÍN

Un fármaco nuevo, probado con éxito en ratones y en cultivos de células humanas, es capaz de revertir los síntomas y las causas de la diabetes tipo 1. Si se demuestra su eficacia y seguridad en ensayos clínicos, podría suponer una cura para la enfermedad. El logro, detallado hoy en Nature Communications, es de un equipo internacional de científicos encabezado por investigadores del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer) de Sevilla. Ha llevado varios años identificar un receptor molecular adecuado que se pueda activar con un fármaco; ahora que lo han descrito, será posible diseñar varias moléculas sintéticas para dar con el medicamento idóneo.

“Si realmente son capaces de trasladar esto a humanos, y eso será en un futuro no corto, tiene aplicaciones no solo en prevención sino en tratamiento. Esto abre una puerta a la curación de la diabetes tipo 1”, ha dicho del avance el investigador Ramón Gomis, catedrático emérito de la Universidad de Barcelona y ex-director del instituto de investigaciones biomédicas Idibaps, que no participa en el estudio.

La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune que suele aparecer en la infancia. En los 21 millones de pacientes que la sufren, los linfocitos destruyen las células beta del páncreas, encargadas de almacenar y secretar insulina, creando una dependencia de por vida a la inyección de esta hormona. El nuevo fármaco hace dos cosas: reduce el ataque autoinmune y repone la población de células beta destruidas. Hasta ahora, los tratamientos disponibles —inmunosupresión o terapias celulares— solo podían cumplir una función o la otra, respectivamente.

“Para curar la diabetes hay que hacer las dos cosas: fabricar células que sustituyan a las que no funcionan y detener la causa”, explica Bernat Soria, director del Departamento de Regeneración y Terapias Avanzadas de Cabimer y fundador del centro. El también ex-ministro de Sanidad ofrece el rescate bancario como ejemplo: aunque se invierta dinero en reflotar los bancos, afirma, “si no resolvemos el problema que nos llevó allí, volveremos”.

La estructura del nuevo compuesto químico (BL001) está protegida por una patente de la Fundación Pública Andaluza Progreso y Salud. Su diseño le permite activar un receptor molecular situado en la superficie de algunas células inmunes y de las células del páncreas, según explica la primera autora del estudio, Nadia Cobo-Vuilleumier. Esta interacción reduce la respuesta inflamatoria y protege a las células beta.

El mismo receptor también se encuentra en las células alfa del islote de Langerhans, que son las encargadas de almacenar y secretar la hormona glucagón. El fármaco provoca la transformación de células alfa en células beta. Este insólito fenómeno, conocido como transdiferenciación, resuelve un problema clave al que se enfrentan las terapias celulares, que es el de regenerar la población de células beta a partir de una muestra inexistente o severamente dañada. “Es muy novedosa la idea, pero finalmente tienen resultados que han convencido”, opina Gomis.

Desarrollar un fármaco desde el laboratorio hasta el paciente cuesta unos 20 millones de euros

El fármaco ha tenido éxito para prevenir y tratar la diabetes en ratones transgénicos y en cultivos de tejido pancreático donado por las familias de pacientes fallecidos. El investigador principal de Cabimer, Benoit Gauthier, querría tener un medicamento viable “lo antes posible”, pero asegura que es imposible saber cuándo lo conseguirán. “Desarrollar un fármaco desde el laboratorio hasta el paciente cuesta unos 20 millones de euros. Hemos gastado tres millones ya. Si me das 17 millones mañana, en unos pocos años, si todo va bien, ya estaría en el mercado”, afirma. Además de la financiación pública, esta investigación ha recibido contribuciones de las asociaciones de padres Juvenile Diabetes Research Foundation de Nueva York (EE UU) y DiabetesCERO en España.

El compuesto patentado es solo uno de varios que ahora se crearán con el fin de identificar los que tengan umbrales más bajos de eficacia y más altos de toxicidad. Aunque a los ratones se les administró la molécula por inyección, el objetivo final es crear una pastilla. Con suerte, un medicamento como este podría crear tolerancia inmunitaria permanente. “Las empresas farmacéuticas preferirían una pastilla que los pacientes tengan que tomar de por vida, pero mi deseo es que se pueda reeducar al sistema inmune”, concluye Gauthier.

UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA MUNDIAL

La diabetes es la enfermedad con la prevalencia más alta del mundo: afecta a 430 millones de personas. De esas, aproximadamente el 95% son de tipo 2 y el 5% son de tipo 1. Mientras que la diabetes de tipo 2 suele aparecer en adultos con obesidad y se puede controlar con la pérdida de peso, la de tipo 1 es una enfermedad autoinmune que no tiene cura y requiere la inyección periódica de insulina. No siempre se manifiesta en la infancia, ya que puede aparecer en adultos después de una reacción inmunológica fuerte, por ejemplo tras una infección o accidente.

En España hay casi cuatro millones de personas con diabetes y 3,5 millones en riesgo de desarrollar la enfermedad. Supone un coste directo del 10% del presupuesto sanitario español. En 2015, este gasto fue de unos 6.000 millones de euros. “Cualquier esfuerzo de investigación o de educación en torno a la diabetes, cualquier actuación que hagamos que disminuya estas cifras, aumentará la sostenibilidad del sistema”, defiende el ex-ministro de sanidad Bernat Soria, que ha participado en este estudio. Su centro de investigación, Cabimer, cuenta con cinco grupos científicos distintos especializados en diabetes.

 

Fuente: EP

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Una enigmática fusión entre células potencia la metástasis

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Una enigmática fusión entre células potencia la metástasis

Varios estudios exploran la existencia en pacientes de un tipo de célula tumoral poco estudiado que puede facilitar la expansión del cáncer

NUÑO DOMÍNGUEZ

Científicos de EE UU han descubierto un nuevo tipo de células humanas del cáncer que pueden contribuir a la metástasis, la expansión de un tumor primario a otros órganos del cuerpo que causa nueve de cada 10 muertes por cáncer.

La metástasis sigue siendo un fenómeno difícil de combatir. Aún no se entiende del todo cómo las células cancerosas de un tumor primario ganan la capacidad de desprenderse, viajar hasta un nuevo órgano y generar allí otro tumor a pesar de la constante vigilancia del sistema inmune. Una vieja teoría formulada a principios del siglo pasado mantiene que las células del tumor primario se funden con glóbulos blancos de la sangre para formar híbridos —mitad célula sana, mitad cancerosa— capaces de llegar a otros órganos sin hacer saltar las alarmas.

La fusión entre células sanas es un proceso fundamental para la vida y muy estudiada, como la unión entre un espermatozoide y un óvulo para crear un embrión. En cambio, el reverso oscuro de la fusión celular en la expansión del cáncer ha sido muy poco explorado, en parte por la dificultad de estudiarlo en humanos.

La forma conocida de demostrar que una célula tumoral humana es un híbrido es estudiando la sangre de mujeres que recibieron un trasplante de médula ósea de un hombre. En 2013, un equipo de la Universidad de Yale y el Laboratorio de ADN de la Policía de Denver detectó el primer caso de fusión celular en una persona. Se trataba de una mujer que había recibido médula de un hombre. La prueba definitiva era que los híbridos hallados en el tumor cerebral que sufría tenían un cromosoma Y que solo llevan los hombres, es decir, algunas de las células sanguíneas de los donantes se habían fusionado con células tumorales de la paciente y habían contribuido a una metástasis cerebral a partir de un melanoma en la piel. En 2017 el mismo equipo detectó un segundo caso.

“Es un fenómeno fascinante. Un mecanismo adicional de expansión del cáncer más allá de la acumulación de mutaciones genéticas”

Un estudio publicado esta semana ha demostrado que la fusión entre macrófagos, un tipo de células del sistema inmune, y células del cáncer de tejido epitelial, del tipo que recubre los órganos y también el interior de los vasos sanguíneos, sucede de forma espontánea en pacientes con tumores de páncreas y ha demostrado que los híbridos celulares cancerosos hacen que los tumores generen metástasis, crezcan más rápido y tengan un peor pronóstico.

Primero, el trabajo ha demostrado en ratones que las células híbridas se expanden más rápido por el flujo sanguíneo, crecen más y generan más metástasis que las células normales del cáncer. En un segundo paso, el equipo liderado por Melissa Wong, de la Universidad de Ciencia y Salud de Oregón (EE UU), encontró híbridos celulares en siete pacientes con cáncer de páncreas, renal y de cabeza y cuello. Todas habían recibido un trasplante de médula ósea de hombres. Los investigadores analizaron los tumores de estas pacientes y en ellas encontraron el cromosoma Y, prueba de la fusión celular. En la sangre de una de esas pacientes con cáncer de páncreas los investigadores encontraron que los híbridos son el tipo de célula tumoral predominante y que su número es mayor cuanto más avanzada está la enfermedad.

Los híbridos constituyen “una nueva población de células tumorales presentes en el flujo sanguíneo que había sido poco explorada hasta ahora y que se habían excluido de los análisis rutinarios”, resalta el estudio, publicado en Science Advances. Al fundirse con células sanas, las células del cáncer epiteliales —estáticas por naturaleza— ganan la movilidad que caracteriza a los glóbulos blancos que viajan por el flujo sanguíneo. La unión también funciona como un cambio de identidad que permite que las células malignas parezcan inofensivos glóbulos blancos y no sean aniquiladas. Los investigadores creen que el estudio de estas células puede aclarar los mecanismos de resistencia tumoral a los fármacos y su recurrencia en metástasis. También proponen que estas células híbridas pueden ser usadas en el diagnóstico del cáncer en análisis de sangre y, en un futuro, abrir la puerta a nuevos tratamientos.

“Es un fenómeno fascinante. Un mecanismo adicional de expansión del cáncer más allá del más conocido, que se basa en la acumulación de mutaciones genéticas”, explica Héctor Peinado, jefe del grupo de microambiente y metástasis del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. “Nosotros vimos fusiones celulares entre médula ósea y melanoma. Es un nuevo concepto y aún no sabemos cómo es de común, aunque nosotros lo vimos en un porcentaje bajo, por lo que probablemente suceda sólo en un reducido número de pacientes. Lo que nosotros estamos viendo es que a lo largo de la evolución de un tumor hay un momento en que la médula ósea sana colabora a la expansión del cáncer. Este tipo de estudios abre una ventana terapéutica. Los autores mencionan la posibilidad de atacar a los macrófagos con una droga alternativa a las actuales, lo que podría ser en un futuro parte de una terapia combinada”, explica.

 

Fuente: EP

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El extraño caso de la mujer que donó sus órganos y transmitió el cáncer a cuatro personas

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Un trasplante en un hospital gallego, en 2010. XURXO LOBATO/ GETTY

Tres personas mueren de cáncer asociado a la misma donante en un caso poco frecuente detectado en Holanda. España ha registrado seis muertes por casos similares desde 1996

NUÑO DOMÍNGUEZ

Médicos de Holanda y Alemania han publicado un caso poco frecuente de transmisión del cáncer a través de trasplantes de órganos. Cuatro pacientes sufrieron cáncer de mama con metástasis y tres de ellos murieron tras recibir trasplantes de la misma donante, en la que no se habían encontrado indicios de la enfermedad.

En 2007, una mujer de 53 años falleció por un infarto cerebral. Los controles médicos rutinarios tras su fallecimiento no detectaron ningún marcador tumoral en la paciente. Sus riñones, pulmones, hígado y corazón fueron trasplantados a otros pacientes

Pasados 16 meses, la mujer de 42 años que había recibido los dos pulmones sufrió un tumor de mama con metástasis en otros órganos. Varios análisis de ADN mostraban que las células tumorales provenían de la donante. La organización Eurotrasplant alertó del caso en enero de 2010.

Desde entonces, otros dos pacientes fallecieron por cáncer, primero la receptora del riñón izquierdo, en 2013, y después la receptora del hígado, en 2014. Esta paciente fue alertada de la presencia del tumor en 2011 pero rechazó que le extrajesen el órgano.

Estos casos no implican un fallo del sistema de trasplantes ni de los controles médicos, destacan tanto los autores del estudio como los expertos independientes consultados

El receptor del otro riñón, un hombre de 32 años, fue alertado, se le extrajo el órgano trasplantado y recibió tratamiento contra el cáncer con éxito y sigue vivo. En todos los pacientes se detectaron marcadores de ADN en las células tumorales que coincidían con el perfil genético de la donante. El receptor del corazón de la paciente murió a los cinco meses de la operación por una infección.

“Este es el primer caso de transmisión del cáncer de mama como consecuencia de un trasplante de órganos de una sola paciente afectando a cuatro receptores”, destacan los responsables del trabajo, liderados por Frederike Bemelman, especialista en trasplantes renales del centro médico de la Universidad de Ámsterdam. “Ningún estudio previo había detectado un intervalo tan largo entre el trasplante y la manifestación del tumor”, resalta el trabajo, publicado en la revista de la Sociedad de Trasplantes de EE UU.

La paciente sufría “micrometástasis” en cada uno de los órganos donados que pasaron inadvertidas a los controles médicos, señala el estudio. Las personas que reciben un órgano trasplantado reciben fármacos que suprimen su sistema inmune para evitar rechazos. Este hecho favoreció que las células tumorales se expandiesen con más facilidad y causasen metástasis en los receptores.

Estos casos no implican un fallo del sistema de trasplantes ni de los controles médicos, destacan tanto los autores del estudio como los expertos independientes consultados. Y cambiarlos a la luz de estos datos sería un error, pues si se hacen controles más detallados aumentarían los falsos positivos y se perderían órganos sanos para donación. “En trasplantes nunca hay un riesgo cero y los pacientes siempre son advertidos de ello”, resalta Elisabeth Coll, directora de Servicios Médicos de la Organización Nacional de Trasplantes.

En términos globales estos casos suceden solo en cinco de cada 10.000 trasplantes. En España, desde 1996 10 pacientes han sufrido un cáncer asociado a un trasplante y seis de ellos fallecieron por la enfermedad, según datos de la ONT. “Son casos desgraciados de los que podemos y debemos aprender para conseguir disminuir el riesgo al máximo. Creo que es importante que el riesgo de transmisión es ya extremadamente bajo y que siempre se hace una relación riesgo-beneficio de manera individualizada a la hora de hacer un trasplante”, resalta Coll. Entre los años se realizaron un total de 38.215 trasplantes en el país.

España sigue los protocolos del Consejo de Europa en cuanto a controles médicos de donación de órganos. Esto incluye un análisis “detallado”, dice Coll, de la historia clínica de cada donante, un análisis de sangre para conocer el estado de todos los órganos, una ecografía abdominal y una radiografía del tórax. Estos métodos son capaces de detectar tumores “de unos pocos milímetros”, resalta Coll, el problema, dice “es que existen neoplasias microscópicas indetectables” que son las que explican los casos poco frecuentes detectados hasta el momento. “Estos casos son algo totalmente extraordinario. Al mismo tiempo se trata de un riesgo necesario que hay que correr porque si no la gente moriría por no recibir un trasplante. No está recogido en ningún protocolo la necesidad de hacer pruebas para detectar un fenómeno tan excepcional”, resalta.

 

Fuente: EP

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La farsa de los superalimentos

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Una bolsa de semillas de chía y Quinoa a la venta en un establecimiento madrileño de alimentación vegana. VÍCTOR SAINZ

Los expertos desmienten que productos exóticos de moda como las semillas de chía o las bayas de goji tengan propiedades especiales

FRANCESCO RODELLA

Quinoa, bayas de goji o de açaí, semillas de chía, té de maca, aceite de coco, espirulina, kale o espelta: cada vez más productos de nombre extraño y procedencia casi siempre exótica se amontonan en los estantes de tiendas de alimentación y supermercados. Son algunos de los llamados superalimentos, según los expertos una categoría creada más bien por el márketing y las redes sociales que por la comunidad científica. Ver atribuidas en Internet a estos productos supuestas propiedades beneficiosas con efectos hasta milagrosos para la salud es frecuente. Pero en la gran mayoría de los casos no hay evidencias científicas que confirmen estas virtudes. Los nutricionistas aseguran que ningún producto en sí puede ser un superalimento y que una dieta saludable debe ser equilibrada y variada. Los alimentos sanos son abundantes en nuestro entorno habitual y no es necesario buscarlos al otro lado del mundo, coinciden.

"Es una nueva moda. ¿Por qué les llamamos superalimentos? Tienen prácticamente las mismas características que otros, pero unos lo son y otros no", reflexiona la experta en industria alimentaria Gemma del Caño. Las características principales de los productos que se suelen incluir en la categoría son el hecho de ser "nuevos y desconocidos", "exóticos" y "con algún componente nutricional que les diferencie o al que podamos atribuir una función específica", según Del Caño.

La atracción por lo exótico descrita por esta experta parece verse reflejada en los datos. Según el último informe anual sobre alimentación en España del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, entre 2012 y 2017 las ocasiones de consumo de comida diferente de la "occidental tradicional", como quinoa, sushi, ceviche, guacamole o tacos, han subido un 132% como entrante, un 105% como plato principal y un 223% como plato para compartir.

Los superalimentos "de repente irrumpen y parece que van a ser los salvadores de nuestra salud", afirma Miguel Ángel Lurueña, doctor en tecnología de los alimentos y divulgador científico. "Son percibidos como una forma de compensar una mala dieta y unos malos hábitos", agrega Lurueña. Para Estefanía Toledo, de la Universidad de Navarra, la necesidad de encontrar "soluciones fáciles" a una cuestión compleja como lo es adoptar una dieta equilibrada genera falsas expectativas en muchos consumidores. "El mensaje que se transmite es que da igual con qué se acompañen [los superalimentos] y el resto de la dieta", asegura esta investigadora, que también forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición. "Pero es lo contrario a lo que hay que buscar", zanja.

En su opinión, hay que alimentarse de forma saludable y equilibrada "en su conjunto" para tener un aporte de nutrientes adecuado. Entre las claves para lograrlo, la experta indica como ejemplo favorecer el consumo de cereales integrales, verduras, legumbres, frutos secos, pescado y alimentos con grasas poliinsaturadas o monoinsaturadas como el aceite de oliva con respecto a los procesados, las carnes rojas, las bebidas azucaradas y los productos abundantes en grasas saturadas.

El peso del márketing

Toledo asegura que algunos productos incluidos en la categoría de superalimentos "tienen un valor nutritivo muy interesante" y pueden ser incluidos en una dieta variada, siempre y cuando se tenga en cuenta que "ningún alimento es una píldora mágica que nos vaya a curar de todo", agrega. Ante el auge de estos productos, también la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha advertido de que "no existe ningún alimento milagroso ni curativo" y que "esta idea suele ser fruto de estrategias de márketing o leyendas sin fundamento".

"Gran parte de la responsabilidad de esto es de la industria, que fomenta en el consumidor una necesidad que en realidad no tiene", asegura Gemma del Caño, que trabaja en el sector. "Durante mucho tiempo se han sacado productos seguros, pero no todos saludables. Ahora intentamos resarcirnos y hemos cambiado un montón de azúcar por un montón de propiedades, para que no se piense que somos tan malos", afirma esta experta. "Estamos teniendo la misma falta de ética por un lado que por el otro", considera. Del Caño cree que a veces las empresas utilizan datos científicos sacados de estudios patrocinados por ellas mismas con fines comerciales.

Seguir una alimentación saludable "requiere constancia", afirma Estefanía Toledo. "Hay cosas que pueden no ser saludables pero tienen un fuerte márketing, y el márketing nos lleva a consumir, está diseñado para eso", agrega esta investigadora. La científica hace autocrítica. "Quizás en salud pública no hemos sabido hacer un buen contramárketing", reflexiona. Aunque subraya que también influye la escasez de recursos que se pueden destinar a las campañas de información por parte del sector público con respecto a los presupuestos para la publicidad de las empresas privadas.

"La innovación forma parte de la identidad de la industria de alimentación y bebidas, que pone a disposición del público productos e ingredientes hasta hace poco desconocidos", afirma la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB). "Se está trabajando intensamente en todo lo relacionado con alimentación, composición, salud y calidad alimentaria, así como en productos por sectores de población y en nuevos aromas e ingredientes. La oferta alimentaria nunca ha sido tan amplia", agrega la patronal del sector.

Por el otro lado, la FIAB asegura que "el término superalimento no es un concepto científico y en ningún caso hay productos milagrosos". La patronal recomienda "llevar una dieta variada y equilibrada en su conjunto y practicar actividad física de manera regular". También asegura que lo importante es que los estudios "estén basados en evidencias científicas" y que los que se publican en revistas especializadas "tienen que cumplir unos criterios rigurosos y son evaluados por revisores independientes". En la UE "tenemos un marco legislativo estricto sobre información al consumidor y declaraciones nutricionales y de propiedades saludables", recuerda. Pero no contesta directamente a las acusaciones de los expertos de fomentar falsos mitos como estrategia de márketing.

Contrarrestar la desinformación

Los expertos alertan de los peligros de la desinformación. Para Del Caño la desconfianza en la producción alimentaria tradicional y la inquietud que provocan los problemas de salud hacen vulnerable a la población frente a la desinformación proporcionada por quienes se aprovechan de "medios estudios o medias verdades". Toledo propone que la publicidad directa esté más regulada para que no se puedan hacer "afirmaciones que no están fundamentadas". También cree que hay que impulsar más campañas de información y gravar con impuestos diferenciados "los alimentos saludables y los alimentos menos saludables".

"Si algo parece demasiado bonito como para ser verdad es muy probable que no lo sea", afirma Lurueña, que en su blog Gominolas de petróleo divulga información científica y desmiente mitos sobre alimentación y nutrición. Este experto invita a ser conscientes de que la intención de anuncios de productos milagrosos suele ser un intento de vender algo a través del engaño. “La realidad no es sencilla como tomarse un brócoli y pensar que así los problemas van a desaparecer”, recuerda.

LA NORMA PROHÍBE LAS FALSEDADES

En la UE hay una normativa común sobre la atribución de propiedades saludables o nutricionales a un alimento y sobre la información en el etiquetado y en la publicidad de los productos. Estas normas prohíben que las atribuciones sean "falsas, ambiguas o engañosas", den lugar a dudas "sobre la seguridad y/o adecuación nutricional de otros alimentos" o se refieran "a cambios en las funciones corporales que pudieran crear alarma en el consumidor o explotar su miedo".

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), con sede en Parma (Italia), es la entidad encargada de evaluar de forma consultiva las declaraciones de propiedades saludables o nutricionales. La EFSA recibe las peticiones de autorización a través de los Estados miembros y expresa una opinión favorable o negativa tras la valoración de un comité de expertos. El proceso de evaluación dura como mínimo cinco meses. Luego la Comisión Europea autoriza o rechaza estas peticiones de atribución. La EFSA afirma que suele rechazar un 80% de las solicitudes sobre propiedades saludables. Son la Comisión Europea y las autoridades nacionales quienes autorizan o vetan la comercialización de los productos alimentarios.

Fuentes de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), dependiente del Ministerio de Sanidad y competente en la elaboración de la normativa en materia en España, aseguran que la ley española sobre etiquetado de alimentos es ajustada a la normativa europea. En la web de AECOSAN hay material informativo sobre ella. La aplicación de la ley es competencia de las Comunidades Autónomas y de la Subdirección General de Sanidad Exterior para los productos que proceden desde el extranjero. En 2017 se registró solo un 0,1% de casos de incumplimientos de esas normas en los casi 150.000 controles realizados en España, según AECOSAN.

 

Fuente: EP

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