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Un investigador especial, 'especial' para Donald Trump

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Un ex director del FBI investigará el 'Rusiagate' de Donald Trump EFE

PABLO PARDO

 Washington/ El Departamento de Justicia nombró al exdirector del FBI Robert Mueller como "fiscal especial" para supervisar la investigación de esa agencia sobre Rusia

Trump dice que ningún político "ha sido tratado más injustamente" que él

El 'número dos' del Departamento de Justicia de EEUU nombró anoche a un investigador especial independiente que coordine las pesquisas sobre la presunta obstrucción a la Justicia realizada por el presidente Donald Trump en la investigación sobre las relaciones de éste y su equipo con el Gobierno ruso. El elegido es Robert Mueller, republicano y, precisamente, predecesor de James Comey al frente del FBI. Mueller dirigió el FBI con George W. Bush y Barack Obama, y ahora se dedicaba a la abogacía privada.

El nombramiento es una clara concesión del Gobierno de Trump a la oposición demócrata, aunque de todas las opciones barajadas -que incluían un Comité Especial del Senado y una Comisión independiente- ésta es, según los críticos de Trump, la menos efectiva para investigar al presidente. Mueller ha sido nombrado por el número dos del Departamento de Justicia porque el máximo responsable, el fiscal general, Jeff Sessions, se ha tenido que recusar del caso precisamente por sus vínculos con Putin."Como he dicho muchas veces, una investigación exhaustiva confirmará lo que ya sabemos: no hubo colusión entre mi campaña y ningún organismo extranjero", aseguró el propio Trump en un breve comunicado.

La noticia ha llegado justo en el momento en el que el diario 'The Washington Post' ha informado de que el 'número dos' republicano en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, dijo hace un año que "a Trump le paga Putin". El presidente de la Cámara, que estaba presente, no solo no desmintió la afirmación de su segundo, donó que exigió a los presentes que se juramentaran para no desvelar la conversación jamás. El nombramiento es otro síntoma de que el apoyo a Donald Trump en el Congreso de EEUU está empezando a erosionarse a medida que siguen produciéndose nuevas revelaciones acerca de la relación del presidente de EEUU con Rusia.

Los republicanos de centro y los que afrontan una campaña complicada para la reelección en las elecciones legislativas están empezando a distanciarse de Trump aunque el liderazgo del partido trata de seguir haciendo trapecismo político y de guardar una exquisita equidistancia. Algunos, sin embargo, han elevado el tono de las críticas a un nivel difícil de imaginar hace 48 horas. "Hemos visto esto antes. Creo que está alcanzando el tamaño y la importancia del Watergate y de un par de escándalos más", declaró el miércoles el senador republicano, candidato a la presidencia en 2008 - cuando fue derrotado por Barack Obama- y enemigo declarado de Trump. Y el representante por el estado de Michigan Justin Amash respondió con un escueto "sí" cuando la prensa le preguntó si podría iniciarse el proceso de destitución del presidente (el llamado impeachment) si se confirma que Trump trató de obligar al FBI a abandonar la investigación sobre sus vínculos y los de su equipo con el Gobierno ruso.

Ese presunto intento de obstruir la investigación está contenido en las notas que el ex director del FBI, James Comey, tomó de sus encuentros con Trump, en las que se dice que el presidente le pide al director del FBI que abandonara la investigación sobre los vínculos del entonces consejero de Seguridad Nacional, el general retirado Mike Flynn, y el Gobierno ruso. Y ahí es donde se ha producido el mayor cambio en el terreno de las realidades políticas en las últimas horas. El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, controlado por los republicanos, ha pedido al FBI la entrega de esos documentos antes del miércoles próximo, y esa agencia policial ha accedido.

La petición se hizo con el 'visto bueno' de Ryan. La respuesta de la Casa Blanca llegó ayer, cuando Trump dio un discurso en la ceremonia de graduación de la Guardia Costera. "Mirad cómo me han tratado últimamente, sobre todo los medios de comunicación. Ningún político en la Historia, y digo esto con gran certeza, ha sido tratado peor o de manera más injusta", declaró el presidente de EEUU. La relación del presidente con los medios de comunicación nunca ha sido buena, como revela un detalle de las notas de Comey que, sorprendentemente, ha sido soslayado por la prensa estadounidense: en sus encuentros, Trump le dijo al director del FBI que "debería considerar la posibilidad de meter en la cárcel a los periodistas que publiquen información clasificada".

Esta mañana Trump ha vuelto a manifestar en Twitter ser víctima de "la mayor caza de brujas contra un político en la historia de América". Y ha criticado que con todos los "actos ilegales ocurridos durante la campaña de Hillary Clinton y durante la administración Obama, nunca haya habido una investigación especial".

La filtración de las notas de Comey - que, en una llamativa casualidad, fue publicada por el 'New York Times' exactamente a la misma hora en la que se cumplían 7 días del cese del director del FBI - es un salto cualitativo en la crisis, porque invoca tres palabras: "obstrucción de la Justicia". Por obstrucción de la Justicia Richard Nixon fue sometido al impeachment que se llevó a dimitir antes de ser sometido a la humillación de ser destituido. Y por obstrucción de la Justicia Bill Clinton fue sometido a un impeachment que fracasó en el Senado.

El presidente de EEUU tiene unos poderes constitucionales y legales inimaginables en muchas democracias. En cierto sentido está por encima de la Ley. Pero no en materia de obstrucción a la Justicia, un concepto que en EEUU es, además, ambiguo y se presta a diferentes interpretaciones. Pero, al mismo tiempo, Ryan mostró ayer una extrema deferencia hacia Trump cuando, en su rueda de prensa semanal, declaró que "por ahora hay que conseguir toda la información", y recalcó que sigue confiando en Trump. Ryan también criticó a Comey porque éste no hizo públicas las injerencias en las investigación cuando se produjeron.

El actual número uno en funciones del FBI, Andy McCabe, ha negado ante el Congreso de EEUU que la Casa Blanca haya interferido en la investigación. Así pues, Trump todavía tiene apoyo de su partido. De hecho, solo unos 50 republicanos de la Cámara de Representantes -menos de la cuarta parte del total - han pedido la creación de un comité especial del Senado, una comisión de expertos independientes, o un fiscal especial, para investigar las relaciones entre Trump y Rusia.

Por ahora, la posición más común entre los republicanos es la adoptada por el representante californiano de ese partido Darrel Issa, que el martes, al ser interrogado por la periodista de la web Politico Rachel Bade acerca del escándalo, le mostró el dedo índice de su mano, en una invitación a practicar lo que el alcalde de Madrid en los ochenta, calificaba de "practicar el pecado sodomítico". Tal es, a día de hoy, el estado de la política en la mayor democracia del mundo.

 

Fuente: EM

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