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Faride Raful defiende su postura en torno ley impondría lectura Biblia en escuelas

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Faride Raful

Por Jhonny Trinidad

SANTO DOMINGO.-La diputada Faride Raful se defendió de las críticas que ha recibido por su postura en torno a la ley que impondría lectura de la Biblia en escuelas públicas y privadas del país.

“He visto con mucha sorpresa las reacciones que ha provocado nuestra última intervención en la Cámara de Diputados (CD). Han dicho mentiras de cosas que nunca dijimos, como la prohibición de la Biblia”, declaró la legisladora por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en un video colgado en su cuenta de Twitter.

Asimismo, lamentó que “las personas se hayan vuelto tan intolerantes y se dediquen a atacar a través de las redes sociales a aquellos con los que creen tienen algún tipo de diferencias”.

“Vamos a propugnar porque se respete la ley, porque se respete la Constitución de la República, por una sociedad más justas, de más valores, pero que también sea a través de la trasferencia, incluso de nuestro discurso, como lo hemos asumido hasta el sol de hoy”, indicó.

Raful también posteó varios tuits sobre la enseñanza de la Biblia en las escuelas y dijo que “valoro la Biblia, como fuente de conocimiento y sabiduría, como testimonio de existencia de un ser irrepetible como lo fue Jesús.

“Soy católica y, gracias a Dios, tuve la opción de elegir la religión que yo quería para mi y para mi hijo, un derecho que debe respetársele a todo ciudadano y no imponérsele”, expresó.

Recordó que “el Estado, desde sus poderes públicos, debe garantizar la coexistencia pacífica fundamentada en el respeto de todas las religiones, sin discriminación y sin exclusiones”.

Manifestó que concuerda con el papa Francisco, cuando dijo que “un Estado debe ser Laico. Los Estados confesionales terminan mal”.

 

Fuente: almomento.net

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La caravana de migrantes entra en territorio mexicano

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Los migrantes centroamericanos cruzan el paso fronterizo entre México y Guatemala. H GUERRERO

El grupo rompe la valla fronteriza del lado guatemalteco, supera el cordón policial y accede al país norteamericano

ELÍAS CAMHAJI

Coatepeque (Guatemala) La caravana de migrantes, en su mayoría hondureños, que trata de alcanzar Estados Unidos ha logrado este viernes su primer objetivo: entrar en territorio mexicano tras derribar la valla fronteriza del lado guatemalteco y cruzar el puente sobre el río Suchiate. El límite entre Guatemala y México vivía momentos de máxima tensión desde primera hora de la mañana, después de que alrededor de 4.000 migrantes se arremolinasen este viernes en el centro de la ciudad guatemalteca de Tecún Umán y rompiesen el cerco policial que resguardaba la aduana. "¡De aquí no nos vamos hasta que nos dejen pasar!", gritaba la caravana, agolpada contra las vallas de uno de los dos puentes fronterizos de esa ciudad. Horas más tarde, han logrado finalmente cruzar al país norteamericano: un primer hito en su larga travesía hacia EE UU.

Derribada la valla del puesto fronterizo de Tecún Umán, los migrantes se han lanzado al puente que comunica con México. Muchos gritaban "¡sí se pudo!", otros cantaban el himno nacional y otros, simplemente, repetían el nombre de su país: "¡Honduras, Honduras!". Había tanta gente que muchos se han quedado varados en el puente, sentados en el piso, agotados. Algunos descansaban, en medio de un calor tan asfixiante que ha obligado a algunas mujeres y niños a retroceder hacia Guatemala. Kymberly Olivares, 22 años, que viene de Tegucigalpa, está muerta de hambre: "Es increíble lo que nos hacen hacer", dice. Pasadas las 13.30, un helicóptero, al parecer de la Policía Federal, sobrevolaba la frontera. Abajo, en el río, las barcazas que habitualmente cubren la distancia entre ambos países, iban y venían con la parsimonia habitual, ajenas a todo.

Por la mañana, antes de romper la valla, la vanguardia de la caravana ya coreaba: "¡Los inmigrantes no somos criminales, somos trabajadores internacionales!”. "Estamos muy agradecidos con Guatemala, pero ya no podemos esperar más: queremos trabajar, queremos un mejor futuro, queremos llegar a Estados Unidos", agregaba Jaro Sierra, de 21 años, mientras sostenía una bandera guatemalteca. Nadie quería moverse y perder la oportunidad de cruzar a territorio mexicano.

Era una carrera contra el tiempo y la tensión no ha dejado de aumentar hasta el cruce final. Alcanzar la ciudad fronteriza de Tecún Umán, el límite del territorio guatemalteco, había sido el principal anhelo de los hondureños en tránsito hacia Estados Unidos. Dos filas de policías guatemaltecos resguardaban, infructuosamente, la aduana del puente fronterizo. A unos metros, el contingente se organizaba para cruzar: los niños y mujeres que antes no habían dado marcha atrás eran los primeros en pasar mientras los representantes de la ONU trataban de negociar el cruce. La oleada de gente se alborotaba y lanzaba arengas contra Trump.

La mayor prueba para la caravana de migrantes se ha presentado a 500 kilómetros del lugar donde comenzó. La ciudad fronteriza de Tecún Umán ha sido, durante toda la jornada, un hervidero de migrantes que se agolpaban a las puertas del territorio mexicano para escapar de la pobreza y de la violencia que azota a su país. La vanguardia de la caravana llegó el pasado martes y las primeras solicitudes de refugio se empezaron a tramitar el jueves, según han informado las autoridades mexicanas. Las peticiones se han multiplicado por más de 11 en un lustro, pasando de 1.296 en 2013 a 14.596 en 2017. Nueve de cada 10 provinieron de Honduras, El Salvador y Guatemala. Y el año pasado solo se aprobaron 1.907, el 13%.

La caravana es una larga cadena humana, cuyos eslabones se acercan y se alejan de acuerdo con las posibilidades económicas y físicas de sus integrantes. “No tenemos miedo”, dice Carmen Enamorado, mientras se aferra a un camión de carga, que viaja atiborrado con otras 50 personas. Algunos cuelgan del techo y otros se agarran de las puertas del tráiler. Al rebasarlos solo se ven filas y filas de las mochilas que cargan a cuestas y que se mueven de arriba abajo por el camino lleno de baches.

“¡Vamos bien, llevamos viajando desde el sábado, ya casi llegamos!”, grita otro migrante hondureño. Ellos van un poco más atrás, pero viajan más seguros, menos hacinados. Son un grupo de una veintena de personas que asoman la cabeza sobre la caja descubierta de un camión más pequeño a su paso por el poblado de Retalhuleu, a 80 kilómetros de la línea fronteriza. “Tenemos café y pan para migrantes”, se lee en un letrero sobre un coche aparcado a un costado de la carretera. Cuanto más se avanza hacia México se ve a más, subiendo a transporte de carga, andando con banderas de Guatemala y Honduras. El flujo no para.

Las intensas lluvias han hecho muy difícil el tránsito de los migrantes y los últimos han evitado pasar por la capital guatemalteca. Las ansias por no quedarse atrás son vistas con preocupación por los miembros de la red guatemalteca de acogida, sobre todo por la fuerte presencia de niños, jóvenes y mujeres embarazadas. El cansancio, el hambre y el desgaste han pasado factura a los cuerpos de los migrantes en jornadas de recorridos de varias decenas o, incluso, cientos de kilómetros a pie, en autobús o pidiendo jalón [viajando a dedo].

Las noticias sobre la llegada este viernes del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, a territorio mexicano discurrían con lentitud entre los migrantes. En el centro de las confrontaciones diplomáticas entre los Gobiernos de Estados Unidos, México, Guatemala, Honduras y El Salvador están miles de personas sin viso de detener su travesía. En el terreno no hay grandes debates sobre política. Los centroamericanos en tránsito se concentran casi de forma exclusiva en su afán de seguir, sin importar las amenazas y las grandilocuencias institucionales.

La gran incógnita es qué va a pasar si esas tensiones en las altas esferas del poder —con el secretario de Estado de EE UU este viernes en la capital mexicana— y en las orillas del río Suchiate se combinan. Hasta ahora, el punto más álgido de la caravana se había producido el pasado fin de semana, cuando se contuvo a los inmigrantes en su paso a Guatemala. La lentitud de los trámites migratorios, la concentración masiva de hondureños —con y sin papeles— y la porosidad de la frontera entre Ciudad Hidalgo (México) y Tecún Umán formaban un cóctel de tentaciones peligrosas para que muchos intentasen cruzar con ayuda de traficantes o en balsas improvisadas, tratando de evitar los dos puentes fronterizos de esta localidad, completamente colapsados. Finalmente, el derribo de la valla fronteriza ha permitido el primero de muchos objetivos que tienen por delante: la caravana ya está en suelo mexicano.

 

Fuente: EP

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El millonario Paul Allen no tiene quien le herede

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Paul Allen el 7 de septiembre de 2017, en un partido de los Seattle Seahawks, equipo de su propiedad. ELAINE THOMPSON AP

Los 20.000 millones que ha dejado el cofundador de Microsoft irán a parar a instituciones que financió durante su vida

SANDRO POZZI

Nueva York / Paul Allen era una persona excepcional. Lo dice Jody, su hermana. Es la única que tiene un lazo de sangre directo con el cofundador de Microsoft, que falleció el lunes 16 de octubre a los 65 años dejando atrás una ingente fortuna valorada en más de 20.000 millones de dólares (17.400 millones de euros). Este gran visionario tecnológico nunca se casó ni tuvo hijos. Pero su legado en el ámbito de la filantropía ayuda a entender de hacia donde irá su riqueza, que incluye dos de los mayores yates del mundo, mansiones, aviones de guerra y obras de arte.

Los detalles sobre donde reposará su colosal fortuna no se conocen. Allen, que aparece en el puesto 44 de la lista de multimillonarios de Forbes, fue uno de los primeros firmantes de la iniciativa Giving Pledge, que lanzó su amigo y antiguo compañero Bill Gates junto a Warren Buffett en 2010. Entonces ascendía a 11.800 millones de euros y se comprometió a destinar al menos la mitad a filantropía. Eso implica que su herencia irá a instituciones que financió en el pasado.

Aunque era una persona concienciada, tampoco se privó al invertir el dinero que amasó con las acciones de Microsoft. Era propietario de varias mansiones en Mercer Island, en los suburbios de Seattle, donde residía. Tenía otra en la exclusiva comunidad de Athernon, en San Francisco, y un terreno Los Ángeles junto a una mansión estilo mediterráneo en Beverly Hills. La cartera inmobiliaria en el Pacífico se completa con una propiedad en Kailua-Kona, en Hawaii.

También invirtió en un rancho en Tetonia (Idaho), en Manhattan así como en Londres y en la costa azul francesa. Pero si sus mansiones son de impresión, más espectaculares eran sus yates Tatoosh y Octopus. En el primero gastó 140 millones. El segundo está valorado en 175 millones. La flota incluye el explorador científico RV Petrel, con el que descubrió el USS Indianapolis y el USS Lexington.

Lo previsible es que todos estos activos se vendan o subasten, para destinar lo recaudado a caridad. Allen era una fuerza mayor en el ámbito de la filantropía. Hace justo tres años recibió la Carnegie Medal of Philanthropy. En la ceremonia dijo que se veía como un catalizador, un ejemplo sobre cómo dar soluciones para superar los grandes problemas que afronta la humanidad

Él buscaba tener el mismo impacto que tuvo el código sobre el que se construyó el sistema operativo Windows, que cambió para siempre la manera de trabajar y de comunicarse. Eso le llevó a donar en vida cerca de 2.300 millones a proyectos en el ámbito de la salud, la educación, las artes, la conservación ecológica y la investigación en el ámbito de la inteligencia, tanto natural como la artificial.

La vida pasada de Allen ayuda a entender su lógica al donar. Su padre trabajó en la biblioteca de la Universidad de Washington, donde se colaba con Bill Gates para utilizar los ordenadores del departamento de ciencias de la computación. Hacia allí destinó 48 millones. También da una pista su manera de pensar, porque como inversor quería tener muy clara la idea a ejecutar antes de dedicarse de lleno.

La acción filantrópica de Paul Allen no se limitada así a donaciones en efectivo. Creó proyectos e iniciativas con objetivos muy ambiciones que miraban al futuro. Los financiaba a través de su fundación y de Vulcan, la sociedad que gestiona y canaliza sus inversiones. La más importante en este ámbito es el Allen Institute for Brain Science, que fundó hace 15 años y hacia la que destinó 435 millones.

Le fascinaba el cerebro humano. Entendió que la investigación científica de este órgano vital era útil para el mundo real, porque podía ayudar a saber más sobre enfermedades como el alzhéimer, el párkinson, el autismo o la esquizofrenia. En paralelo estableció tres organizaciones que comparten datos y herramientas en el ámbito de la inteligencia artificial, en las que inyectó casi 285 millones de euros.

Su interés trascendía la ciencia y empapaba el mundo de la cultura. Fundó el Museum of Pop Culture, el año pasado inauguró el Upstream Music Fest + Summit y era uno de los 200 mayores coleccionistas, con obras de Renoir, Gauguin, Alexander Calder o David Hockney entre otros. También amasó en vida una colección incalculable de aviones restaurados de la Segunda Guerra Mundial, que se exponen en el Flying Heritage and Combat Armor Museum. Era propietario además de los equipos de fútbol americano Seahawks de Seattle, con los que ganó la Superbowl, y los Trail Blazer de Portland.

Paul Allen jugó siguiendo las reglas y en el ámbito de la filantropía se guió por el modelo que instauró hace más de un siglo Andrew Carnegie. Al firmar el Giving Pledge dijo por eso que los que tenían la suerte de amasar tanta fortuna, debían poner ese dinero a trabajar por el bien de la humanidad. Su caso, sin embargo, evidencia lo complicado que es dar.

 

Fuente: EP

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¿Qué escribió Jamal Khashoggi para irritar a la monarquía saudí?

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Jamal Khashoggi, en Davos (Suiza) en 2011. VIRGINIA MAYO (AP)

En sus columnas más recientes, el periodista desaparecido dirige sus críticas al príncipe heredero y se compromete con la libertad del mundo árabe

JOSÉ MANUEL ABAD LIÑÁN

Madrid / "Recibí esta columna del traductor y ayudante de Jamal Khashoggi el día después de que se supiera de su desaparición en Estambul. El Post decidió aplazar su publicación porque confiábamos en que Jamal se pusiera en contacto con nosotros y así, editarla juntos". Quien así se expresa es Karen Attiah, la editora del periodista saudí que, según la policía turca, fue asesinado en el consulado saudí de Estambul el 2 de octubre. Su nota encabezaba este miércoles la última colaboración de Khashoggi en su sección habitual, Global Opinions, en The Washington Post. "Esta columna recoge perfectamente su compromiso y pasión por la libertad en el mundo árabe. Una libertad por la que parece que él ha dado su vida", añade Attiah.

Khashoggi había respaldado en anteriores textos decisiones de la corte saudí, como su intervención inicial en Yemen o la diversificación de la economía. Considerado generalmente como un periodista crítico pero no un disidente, adoptó un tono más duro después de su decisión de abandonar el país, hace algo más de un año, especialmente en sus colaboraciones en el Post, que empezaron en septiembre de 2017.

En su última colaboración, Lo que el mundo árabe necesita es más libertad de expresión, no se encuentran referencias explícitas al príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, que sin embargo ha aparecido en casi todos sus textos de este año. En su lugar, Khashoggi recoge menciones a una de sus habituales bestias negras: la falta de libertad en el mundo árabe. "Los árabes [con la excepción de Túnez] o no reciben información o están mal informados. No pueden abordar adecuadamente y mucho menos debatir en público, las cuestiones que afectan a la región y a su vida diaria".

No repara en alusiones a enemigos acérrimos de Arabia Saudí, como Catar. "El Gobierno catarí mantiene su apoyo a la cobertura de las noticias internacionales, a diferencia de los esfuerzos de sus vecinos de mantener el control de la información en apoyo del viejo orden árabe".

Irán, el gran rival de los saudíes en Oriente Próximo, también aparece en boca de Khashoggi a menudo. En una de sus columnas, ¿Por qué debería el príncipe heredero preocuparse por las protestas en Irán?, celebra las manifestaciones populares del último año contra el régimen de los ayatolás, una celebración que, insinúa, comparte el régimen saudí. A pesar de eso, aprovecha para asaetearlo con una crítica directa: "Ha llegado el momento de que MBS [Mohamed bin Salmán] se libere de su miedo a la democracia y la verdadera Primavera Árabe, y también de sus preocupaciones, justificadas, del expansionismo iraní [en el mundo musulmán]". "¿Qué puede impedir que los saudíes piensen que esa celebración de la libertad, la democracia y la justicia apoyadas por el Estado está reservada a los iraníes?", se preguntó.

Al hilo de las protestas, Khashoggi zahería a la monarquía saudí: "Después de fallar en su intento de cortocircuitar el acuerdo nuclear iraní, y con Irán dominando los conflictos de Yemen, Irak, Siria y Líbano, Arabia Saudí tiene un aliado nuevo e inesperado: el pueblo iraní".

“¿Tenemos que escoger entre que haya cines y nuestros derechos como ciudadanos para expresarnos?”

El periodista abordó también los "errores" de Arabia Saudí en la vecina guerra de Yemen. En una de sus frases reúne a varios enemigos de los saudíes en una única línea: "La continuación de la guerra [entre los yemeníes] dará validez a aquellos que dicen que Arabia Saudí está haciendo allí lo que el presidente sirio Bachar el Asad, los rusos y los iraníes están haciendo en Siria".

No dudó en mencionar de continuo a colegas encarcelados por sus ideas y reivindicaciones. "El equipo de comunicación del príncipe heredero en la corte ha castigado, y lo que es peor, intimidado a todo el que disiente", afirmó en febrero. Criticó el encarcelamiento de Samar Badawi, activista de los derechos de las mujeres y hermana del bloguero Raif Badawi, condenado en 2014 a 10 años de cárcel y a 1.000 latigazos por “insultos al islam”. La detención de la activista abrió una crisis diplomática con Canadá, que protestó por la decisión judicial y cuyo embajador terminó siendo expulsado de Arabia Saudí.

“Hoy los ciudadanos saudíes ya no entienden la lógica que subyace en la ola incesante de detenciones", afirmó. "Esos arrestos arbitrarios han empujado a muchas personas al silencio y a otras incluso a abandonar discretamente el país [...] Hay un modo mejor de que el reino evite las críticas de Occidente: simplemente, que libere a los activistas por los derechos humanos y que interrumpa las detenciones innecesarias que han perjudicado la imagen de Arabia Saudí”.

También aludió a los grandes proyectos constructivos apoyados por la monarquía saudí: "Si [Bin Salmán] ayudara a la gente corriente a reconstruir sus vidas en sus casas y ciudades actuales, y les diera mejores escuelas, formación profesional, carreteras y saneamientos, se daría cuenta de que puede que no necesite levantar ciudades de ensueño lejos del desierto".

Khashoggi también alabó a Bin Salmán cuando consideraba que actuaba de manera oportuna. Así lo hizo cuando se permitió por fin que las mujeres condujeran coches: “El príncipe heredero [...] merece reconocimiento por buscar una conclusión correcta para la cuestión. Cuando dirigentes anteriores a él se resistieron a abordar el asunto, él lo afrontó e hizo lo correcto para Arabia Saudí”. Pero enseguida rebajaba el mérito: "[Lujain al Hathlul, activista por los derechos de las mujeres] le permitió al príncipe heredero llevarse todo el crédito de que se levantara de la prohibición de que las mujeres conduzcan". Al punto, reivindicaba la libertad de ella y otras mujeres presas. “Espero que [Bin Salmán] no olvide las actuaciones valientes de cada saudí que dedicó sus esfuerzos en pro de la libertad y la modernización. Debería ordenar la liberación de Hathlul, Aziza al Yusef, Eman al Nafjan y el resto de las valientes mujeres que hicieron campaña por el derecho de las mujeres a conducir”.

El periodista abundó en sus columnas acerca de esos arrestos. "Se nos pide que abandonemos cualquier esperanza de libertad política, que nos callemos acerca de las detenciones y de las prohibiciones de viajar que penden no solo sobre los críticos, sino también sobre sus familias", aseguraba, para afirmar después: "Se espera que aplaudamos con entusiasmo las reformas sociales y que cantemos las alabanzas del príncipe heredero y, al tiempo, que evitemos cualquier referencia a los saudíes que se atrevieron a abordar estos problemas hace décadas".

“Los árabes [con la excepción de los tunecinos] o no reciben información o están mal informados”

Mostró cierto escepticismo con el alcance de algunas medidas, como la reapertura de los cines en Arabia Saudí, cerrados desde finales de los setenta. “¿Tenemos que escoger entre que haya cines y nuestros derechos como ciudadanos para expresarnos, sea para apoyar o para criticar la acción de nuestro Gobierno?", se preguntaba. "A mí se me ha dicho que tengo que aceptar, con gratitud, las reformas sociales que he reclamado desde hace mucho tiempo y que a la vez me calle sobre otras cuestiones, que van desde el atolladero de Yemen, las apresuradas reformas económicas, el bloqueo a Catar, los debates sobre una alianza con Israel en contra de Irán y el encarcelamiento de decenas de intelectuales y clérigos saudíes del último año".

"A esa decisión me enfrentaba cada mañana desde junio pasado, cuando dejé Arabia Saudí por primera vez desde que el Gobierno me mandara callar durante seis meses”, aseguraba en el mismo texto. En el último publicado, sentenciaba: "El mundo árabe afronta su propia versión del telón de acero". Ahora, como una involuntaria herencia suya, abogaba por crear para los oyentes musulmanes una especie de Radio Free Europe, la emisora financiada por Estados Unidos que emitía para los países comunistas durante la Guerra Fría.

El apellido Khashoggi pertenece a una estirpe de origen turco bien relacionada en Arabia Saudí. Su patriarca, Mohamed Khashoggi, fue médico personal del rey Abdulaziz Bin Saud, fundador de la moderna Arabia Saudí. Algunos de los miembros más destacados de la familia han sido el traficante de armas Adnan Khashoggi o la escritora Samira Khashoggi, madre del multimillonario egipcio Dodi al Fayed, novio de la princesa Diana de Gales.

Jamal Khashoggi, como su abuelo, mantenía una excelente relación con la élite saudí: fue consejero del príncipe Turki al Faisal, exjefe de la inteligencia saudí, durante su etapa como embajador en Londres. Pero también hablaba de manera franca y directa -como explica la corresponsal de EL PAÍS Ángeles Espinosa, que lo conocía personalmente- y eso le hizo caer en desgracia y lo llevó al exilio. Su conocimiento de los entresijos de la política saudí hacía que sus columnas en el Post doliesen aún más en Riad.

 

Fuente: EP

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La archidiócesis de Washington publica 31 nombres de curas “verazmente acusados” de abusos

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El ex arzobispo de Washington, Donald Wuerl. ALEX BRANDON AP

La lista sale a la luz después de la dimisión del arzobispo, acusado de encubrir un escándalo masivo

PABLO GUIMÓN

Washington/ Un total de 31 clérigos. Ninguno en el sacerdocio activo. Dieciocho han sido arrestados en el pasado y 13 no lo fueron nunca. Diecisiete ya han fallecido. Todos ellos han sido “verazmente acusados” de abusar sexualmente de menores durante décadas.

Cuatro días después de que el papa Francisco aceptara la dimisión del arzobispo de Washington DC, el cardenal Donald Wuerl, de 77 años, acusado de encubrir un escándalo de abusos masivos a menores, la archidiócesis de la capital estadounidense ha publicado una lista con los nombres de 31 miembros del clero “verazmente implicados” en abusos entre 1948 y 1996.

La lista está incluida en una carta, dirigida al clero, que destaca que “no ha habido ningún incidente de abuso de un menor por un sacerdote de la archidiócesis en casi dos décadas”, pero pide “un necesario paso adelante hacia la transparencia total y la rendición de cuentas en el proceso de curar las heridas”.

De los curas no arrestados en su día, cinco figuraban en bases de datos de acceso público de sacerdotes acusados. Seis de los nombres no habían sido publicados con anterioridad. No especifica la carta cuántos menores fueron abusados, ni si todos los casos fueron remitidos a las autoridades civiles.

La publicación de la lista se produce en un momento convulso en la archidiócesis. Una exhaustiva investigación de un gran jurado de Pensilvania, documentada en un informe de 900 páginas fechado el pasado 27 de julio, detalló los delitos de más de 300 “curas depredadores”, muchos de los cuales estaban bajo la supervisión de Wuerl, que se vio obligado a presentrar suy dimisión el pasado viernes.

En el informe se acusaba al arzobispo de Washington de haber movido a los sacerdotes abusadores de una parroquia a otra, sin informar a las autoridades locales. El fiscal general de Pensilvania, Josh Shapiro, calificó la conducta de Wuerl de “absolutamente aborrecible”. Wuerl se refiere a la lista publicada, en declaraciones recogidas en un comunicado de prensa, como “un doloroso recordatorio de los graves pecados cometidos por el clero, el dolor infligido a jóvenes inocentes, y el daño hecho a los fieles de la Iglesia, a quienes continuamos pidiendo perdón”.

En junio, el predecesor de Wuerl, Theodore McCarrick, también dimitió, en este caso después de haber sido oibjeto ñel mismo de acusaciones de abusos. También salió a la luz que dos diócesis de Nueva Jersey llegaron a acuerdos ecomómicos con sacerdotes que acusaron a McCarrick de haber abusadio de ellos en el seminario. El nombre de McCarrick no figura en la lista, porque los supuestos abusos habrían ocurrido fuera de la diócesis de Washington.

El informe de abusos del gran jurado de POensilvania, según publica The Washington Post, dio pie a 1.272 llamadas a una línea telefónica para reportar abiusos de curas. La misma línea había recibido 300 denuncias en los dos años anteriores. Al menos seis Estados han anunciado que impulsarán pesquisas a diócesis locales y la conferencia episcopal ha admitido que hay que facilitar las denuncias de presuntas víctimas y la imposición de castigos a los clérigos.

 

Fuente: EP

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