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Los padres de Melania Trump usaron lo que el presidente llama “inmigración en cadena”

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El presidente Donald Trump, su esposa, Melania, y su hijo, Barron, el lunes en Florida. AFP

'The Washington Post' revela que los progenitores de la primera dama obtuvieron la residencia permanente por razón de parentesco, una práctica que Donald Trump quiere eliminar

PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL

Los Ángeles/ Las críticas de Donald Trump a lo que él llama “inmigración en cadena” han adquirido nuevos matices este miércoles. The Washington Post afirma que los padres de la primera dama, Melania Trump, obtuvieron la residencia permanente en Estados Unidos precisamente a través del parentesco y se encuentran en trámites para obtener la nacionalidad estadounidense. El presidente ha propuesto que solo los cónyuges o los hijos menores puedan entrar en el país por parentesco.

El diario cita a Michael Wildes, abogado que representa a la primera dama y a su familia y que confirma que los padres de Melania Trump, Viktor y Amalija Knavs, viven en Nueva York y tienen el estatus de residencia permanente (tarjeta verde). El abogado rechaza confirmar más detalles de la situación por tratarse de un asunto privado de personas que no son parte del Gobierno.

La información afirma que los padres han comenzado el proceso para hacerse ciudadanos de Estados Unidos, citando una fuente anónima que conoce la petición.

Solo hay dos formas por las que una persona puede inmigrar directamente a Estados Unidos con estatus de residencia permanente. La primera es que sea patrocinado por un empleador, que debe demostrar ante el Departamento de Interior de EE UU que esa persona es fundamental para hacer un determinado trabajo y que no puede encontrar a nadie de ese perfil dentro del país. La otra forma es que sea reclamada por alguien que ya es residente permanente o ciudadano.

Aunque no hay confirmación de los detalles de cómo entraron los Knavs en el país, la posibilidad de que fueran reclamados por un empleador es remota. Viktor Knavs de 73 años, trabajó en Eslovenia como conductor y vendedor de coches. Amalija Knavs, de 71 años, trabajó en una fábrica de textiles. Ambos están jubilados.

Expertos en inmigración consultados por el Post afirman que la única forma lógica en la que los Knavs se han mudado a Estados Unidos como residentes permanentes es a través de su hija, Melania Trump. La Casa Blanca y un portavoz de la primera dama declinaron hacer comentarios.

Cerrar las puertas a la inmigración, tanto legal como ilegal, es el centro del discurso político del Donald Trump desde que llegó a la presidencia. Con los meses, sus propuestas se han acabado concentrando en tres ideas: construir un muro con México, acabar con la lotería de visados y acabar con la “inmigración en cadena”. Este último término es una forma despectiva de referirse a políticas de reunificación familiar, que el presidente considera demasiado generosas.

En Estados Unidos, los ciudadanos y los residentes permanentes pueden pedir el estatus de residente para sus familiares, pero no de forma ilimitada como dice el presidente. Un residente permanente solo puede pedir a su cónyuge y a sus hijos menores de 21 años solteros. Un ciudadano de EE UU puede pedir además a sus padres y a hijos casados. En ningún caso se pude pedir a tíos, sobrinos o familia política. Además, los periodos de espera para estas visas pueden ser entre 10 y 20 años.

Trump ha dicho específicamente que quiere limitar la reunificación familiar a cónyuges e hijos menores. Bajo estas normas, Melania Trump no habría podido tener a sus padres viviendo con ella en Nueva York.

La propia historia como inmigrante de Melania Trump, de 47 años y nacida en Eslovenia, siempre ha levantado sospechas, alimentadas por informaciones de prensa que aseguran que durante un viaje como turista en 1995 participó en una sesión de fotos como modelo, lo que supondría una violación de las leyes de inmigración. La primera dama lo ha negado a través de su abogado. La versión oficial es que la sesión de fotos se hizo en 1996, con una visa B1, que permite trabajar. Después, tuvo visados de trabajo H1-B entre 1996 y 2001. En el año 2000, pidió una tarjeta verde de residencia permanente, que obtuvo al año siguiente.

Melania Trump se casó con Donald Trump en 2005. Obtuvo la nacionalidad estadounidense al año siguiente, después de cinco años como residente permanente. Es la primera inmigrante de la historia en ocupar el puesto de primera dama.

 

Fuente: EP

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Los refugiados devuelven más de lo que reciben

El gasto que generan es compensado por un aumento del PIB, ingresos por impuestos y hasta un ligero descenso del paro

MIGUEL ÁNGEL CRIADO

Los refugiados empiezan a devolver el dinero que se ha gastado en ellos nada más llegar. Un estudio con 30 años de datos de los principales países europeos, entre ellos España, muestra que los inmigrantes en general y los solicitantes de asilo en particular tienen un efecto positivo en variables como el producto interior bruto (PIB), los impuestos y hasta el empleo. Este nuevo trabajo confirma la idea dominante entre los economistas de que la inmigración tiene efectos positivos y que son otras razones alejadas de la racionalidad económica las que alimentan el rechazo.

Investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) analizaron el impacto de la llegada masiva de inmigrantes en la evolución de una serie de variables económicas desde 1985 y hasta 2015, el año de la gran crisis de los refugiados. El estudio revisa por separado el efecto de los inmigrantes y el de los refugiados que solicitan asilo. Los 15 países estudiados recibieron el 89% de las peticiones de asilo en 2015, según datos de Eurostat.

El trabajo, publicado en la revista científica Science Advances, muestra que tanto los inmigrantes como los refugiados, ya desde el año de su llegada o solicitud de asilo, favorecen la actividad económica (ver gráficos), aunque los primeros años las alzas no sean estadísticamente significativas. En el caso de los inmigrantes, cuando su tasa (medida por 1.000 habitantes) sube en un punto, el PIB per cápita mejora en los cuatro años siguientes, llegando a una subida del 0,32% en el segundo año tras la llegada. Los efectos también son positivos en el ingreso de impuestos y, aunque más modestos, en la reducción del paro.

"Recibir a los refugiados tiene un coste [en dinero público], pero este dinero se redistribuye por toda la economía, lo que eleva la base de recaudación", argumenta el profesor de la Escuela de Economía de París y coautor del estudio, Hippolyte d'Albis. El efecto es más marcado en el caso de los inmigrantes, pero también se repite con los refugiados: "Un impacto en el flujo de solicitantes de asilo que represente 1 en la tasa de solicitantes reduce el desempleo en un 0,08% ya el mismo año del impacto", añade el investigador galo. El impacto va aumentando en los siguientes cuatro años y baja después hasta llegar a un valor neutro 10 años más tarde. "El impacto económico de los solicitantes de asilo es menor que el de los migrantes permanentes. Esto se debe a que, en general, los que piden asilo no pueden trabajar durante el tiempo en que la administración revisa su solicitud", añade el también director de investigación del CNRS.

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Conclusiones coincidentes

Aunque otros economistas cuestionan el modelo matemático usado y el enfoque macroeconómico del estudio, sí coinciden con sus resultados. El profesor de economía de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), Luigi Minale, ha investigado la oleada de refugiados de 2015. Aunque sostiene que aún es pronto para valorar su impacto, solo aquel año solicitaron asilo más 1,5 millones de personas, a los que había que añadir los muchos miles de inmigrantes puramente económicos. No hay indicios de que la economía europea se haya resentido en estos años de tal aluvión.

Minale sí cree que suficientes datos históricos basados en oleadas anteriores para desechar los argumentos antiinmigrantes. "El efecto sobre el mercado de trabajo es muy cercano a cero", dice. Hay diversos estudios, en particular en EE UU, que han encontrado un ligero impacto negativo sobre los trabajadores menos cualificados pero, en paralelo, afectando positivamente a los mejor cualificados. También positivos son otros efectos encontrados, como un aumento de la innovación y, fuera de la economía, un rejuvenecimiento demográfico. En cuanto a la fiscalidad, "estudios en Reino Unido muestran que, tras la apertura al este, el efecto neto de los inmigrantes ha sido positivo", comenta el investigador italiano.

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El problema con este tipo de investigaciones es la dificultad para medir el impacto de los refugiados sobre toda la economía y a largo plazo. Sin embargo, la historia ofrece algunos experimentos socioeconómicos que ayudan a medirlo. El economista del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), Joan Monràs, ha estudiado cuatro de ellos: el de los exiliados cubanos del Mariel en 1980, los repatriados franceses tras la independencia de Argelia, el éxodo de judíos rusos a Israel o la más reciente oleada de refugiados de la Guerra de los Balcanes. "A corto plazo, en todos los casos hay gente que gana y gente que pierde y depende mucho del tipo de inmigrante que llegue", comenta. Pero, añade, "a medio y largo plazo los mercados laborales se adaptan al tipo de fuerza laboral disponible", añade.

Pero incluso en el caso de que la llegada de inmigrantes afecte negativamente a un grupo específico, aún el impacto global puede ser positivo. Monràs cita un ejemplo muy alejado de los inmigrantes con baja cualificación de desplazan a los nativos de los puestos menos cualificados. Tras la caída de la Unión Soviética, muchos matemáticos de la URSS emigraron a EE UU. "Aunque los matemáticos locales tuvieran serios problemas de competencia, la matemática estadounidense ganó con su llegada", dice.

Para el profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, Francesc Ortega, que ha estudiado a fondo la migración en EE UU, es fácil defender que la inmigración en general "tiene efectos económicos positivos o al menos descartar los negativos". Sin embargo, y a falta de más datos, no cree que la misma conclusión se pueda aplicar automáticamente a los refugiados. "En este caso el argumento principal no es económico sino moral".

Desde su laboratorio en la Universidad de California en Berkeley, el economista David Card lleva décadas estudiando el mercado laboral, los salarios y la inmigración. "En los últimos 30 años, la gente con menos ingresos de muchos países occidentales no han visto aumentar sus salarios. Muchos ven en el crecimiento plano de sus ingresos un resultado de la inmigración. Quieren pensar que si hubiera menos personas en el país, cada una tendría más ingresos. Esta idea de que un aumento de la población nos hace a todos más pobres es una vieja idea malthusiana", comenta en un correo. Y añade: "En realidad los economistas no creemos que esto sea cierto, pensamos que la acumulación de capital puede ajustarse al crecimiento de la población para impedirlo".

De hecho, a muchos economistas les preocupa justo lo contrario: que un crecimiento de la población lento o negativo, como ya está sucediendo en Japón y en países europeos como España, acabe rebajando el nivel de ingresos. Si es así, avisa Card, "las políticas antiinmigración serán contraproducentes y acabaremos viendo una ralentización del crecimiento en el futuro".

 

Fuente: EP

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EE UU deja a más de 700 niños sin reunir con sus padres inmigrantes

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Inmigrantes indocumentados liberados este jueves en Texas. REUTERS

El Gobierno de Trump agota el plazo límite fijado por un juez para la reunificación de todas las familias separadas en la frontera y devuelve por ahora a solo unos 1.800 de más de 2.500 menores

PABLO DE LLANO

Miami/ Pese a que un juez fijó este jueves como día límite para la reunificación de más de 2.500 menores separados de sus padres inmigrantes indocumentados en la frontera bajo la política antiinmigración de tolerancia cero, el Gobierno de EE UU ha dejado por el momento a 711 bajo su custodia.

En un documento entregado a la corte que lleva el caso, el Departamento de Justicia ha informado de que hasta la fecha han podido devolver a 1.442 niños y adolescentes a sus padres en centros de detención para inmigrantes. Otros 378 han sido puestos en libertad, según las autoridades, en "otras circunstancias apropiadas": entregados a padres que ya no estaban detenidos o a otros familiares.

El Gobierno de Donald Trump afirma que 711 menores no han sido devueltos por ahora porque sus padres no cumplen con los requisitos para una entrega en condiciones seguras. Por diversos motivos: entre ellos, que los vínculos parentales no se habían podido comprobar, que los padres tuviesen antecedentes criminales o una enfermedad infecciosa, que no hubiesen podido ser localizados o que hubiesen sido deportados tras ser separados de sus hijos –caso de al menos 431 padres–.

La gran cantidad de niños que por unas u otras razones siguen sin ser reunificados pasado el plazo judicial es lo más grave de la situación, pero muchas de las familias que han sido reagrupadas también afrontan un panorama muy incierto, pues el Gobierno de Trump empuja para poder deportar aprisa a muchos de los padres. El juez del caso, Dana Sabraw, ordenó el 16 de julio que se suspendiese temporalmente la deportación de las familias reunificadas para garantizar que no se vulnerase el derecho de asilo, y su orden sigue vigente, pero el Gobierno insistió el martes en la corte en que se revierta esta decisión para poder realizar las deportaciones “inmediatamente”.

La Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) reaccionó al día siguiente pidiendo al juez que confirme la suspensión, que estipula que las órdenes de expulsión no se pueden ejecutar hasta al menos siete días después que las familias vuelvan a estar juntas.

En un comunicado, ACLU ha argumentado que ese margen es imprescindible para que los padres puedan ser asesorados por abogados sobre sus derechos y los de sus hijos. Los inmigrantes, según ACLU, están tomando decisiones contraproducentes bajo presión. “[En un caso] agentes de inmigración le dijeron a una madre que quería pedir asilo que, si lo hacía, el proceso tomaría de seis a ocho meses en los que no podría ver a su hija”, ejemplifica la organización. Se menciona también el caso de padres “conducidos a salas con otras 30 o 50 personas” donde tuvieron que tomar “en tan solo unos minutos la decisión de dejar o no a sus hijos en EE UU”.

Entre las familias que han sido reunificadas, “cientos”, informa el diario Los Angeles Times, han quedado en libertad con los adultos pendientes de una cita ante un tribunal de inmigración y por lo general con un localizador electrónico en el tobillo. Otras familias han sido recluidas en centros para familias inmigrantes. Según el diario angelino, se desconoce cuál es el criterio para adoptar una medida u otra. En cualquier caso, el Acuerdo Flores, una norma de 1997, establece que ningún niño puede permanecer en un centro de detención más de 20 días aunque esté con sus padres. El Gobierno ha tratado de impugnar este acuerdo para poder retener más tiempo a las familias, pero una juez federal ha rechazado la petición.

Defensores de los derechos de los inmigrantes se manifestaron este jueves en Washington en el Senado por la separación de las familias y el incumplimiento del plazo del juez para su reunificación. “Hay cerca de mil niños que aún no han sido reunidos con sus padres. Cada vez más los congresistas y las empresas muestran su rechazo. No vamos a dejar de presionar”, dijo Jess Morales Rocketto, de la organización Families Belong Togehter, informa Antonia Laborde. La senadora demócrata Catherine Cortez Masto, presente en el acto, negó la idea, expresada por la Administración, de que algunos padres “optaron” por abandonar el país sin sus hijos. "Nadie elige separarse, a diferencia de lo que dice esta administración", y exigió al Gobierno “un plan de reunificación familiar para los más de 400 padres que han sido deportados”.

La crisis de los menores es producto de la controvertida política de tolerancia cero que anunció en abril la Administración Trump y que llevó entre mayo y junio a la masiva separación de padres e hijos inmigrantes en la frontera. La directiz, supuestamente concebida con intención de mostar mano dura y desalentar la inmigración a EE UU, estableció que los indocumentados adultos fuesen procesados penalmente por cruzar sin permiso a EE UU –no por la vía administrativa, como venían haciendo anteriores gobiernos–. Ello provocó la separación de padres e hijos, dado que la ley prohibe que los menores puedan ser internados en prisiones para adultos.

Ante el escándalo provocado por la ruptura de las familias, uno de los más sonados de su mandato, el presidente Trump reculó y el 26 de junio ordenó detener las separaciones.

 

Fuente: EP

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Un juez de EE UU suspende temporalmente la deportación de las familias de inmigrantes reunificados

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La guatemalteca Yeni Maricela Gonzalez Garcia, el pasado viernes en Nueva York, con sus tres hijos de los que fue separada en la frontera SPENCER PLATT AFP

El magistrado decreta una pausa de una semana para garantizar que no se vulnera el derecho al asilo de los indocumentados que fueron separados por el Gobierno

JOAN FAUS

Washington/ Nuevo varapalo judicial a la política migratoria del Gobierno de Donald Trump. Un magistrado federal de San Diego suspendió este lunes durante una semana las deportaciones de familias de inmigrantes que han sido reunificadas recientemente tras ser separadas a propósito por las autoridades. El juez Dana Sabraw, que ya forzó a la Administración a reagrupar a las familias en un plazo determinado, accedió a la paralización temporal solicitada por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas inglesas). La organización, que llevó al Gobierno a los tribunales, alegó que una deportación rápida podría vulnerar el derecho de los inmigrantes a pedir asilo en EE UU.

La ACLU pidió que los padres tengan una semana para decidir si quieren solicitar asilo, si prefieren que lo hagan solo sus hijos y qué consecuencias implica. Dijo actuar motivada por los “rumores crecientes y persistentes de que hay deportaciones masivas de forma inmediata tras la reunificación”. Las autoridades no han desmentido ese extremo. “Una paralización de una semana es un remedio razonable y apropiado para garantizar que el trauma inimaginable que estas familias han sufrido no empeore todavía más porque los padres hicieron una decisión no informada sobre la suerte de sus hijos”, esgrimieron los abogados.

El juez consideró razonable esa petición. Solicitó al Gobierno que responda en una semana a las preocupaciones manifestadas por la acusación y avanzó que, tras ese plazo, tomará una decisión definitiva sobre este asunto.

La mayoría de inmigrantes proceden de Guatemala, El Salvador y Honduras. Los que solicitan asilo en EE UU, un proceso que puede llevar años, lo hacen alegando que huyen de la violencia rampante en sus países. Sin embargo, el Departamento de Justicia endureció en junio los requisitos para recibir asilo al advertir que casos de violencia doméstica o de bandas callejeras no serán motivo suficiente.

La Administración republicana dice haber reunificado al centenar de niños inmigrantes de menos de cinco años que fueron separados de sus padres aunque lo hizo incumpliendo el plazo inicial del magistrado, fijado para el 10 de julio. Las autoridades aseguran que están trabajando para cumplir la segunda fecha límite: el 26 de julio debe haber reagrupado a los alrededor de 2.500 inmigrantes entre cinco y 18 años de edad.

Acechado por una ola internacional de repudio, Trump derogó el 20 de junio su política de separación de familias en la frontera y trató de aplacar una crisis creada por él mismo. La Fiscalía anunció en abril una estrategia de “tolerancia cero” en la frontera que implicaba presentar cargos penales contra cualquier adulto que entrara ilegalmente a EE UU. Si viajaban con niños, como los menores no pueden ser encarcelados, eran segregados de sus padres. Se les trasladaba a un albergue de Servicios Sociales donde permanecían hasta que se encontrara una familia de acogida. Los adultos eran trasladados a centros de detención para inmigrantes o a cárceles federales.

A los seis días de la rectificación de Trump, la primera en su presidencia, el juez Sabraw obligó al Gobierno a reunificar a los inmigrantes bajo un estricto plazo. El proceso judicial ha expuesto con crudeza cómo las autoridades carecían de un plan preciso para reagrupar a las familias o incluso saber dónde estaban padres e hijos.

 

Fuente: EP

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Estados Unidos se echa a las calles para protestar por la separación de familias en la frontera

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Participantes en la manifestación de Nueva York, este sábado. En vídeo: Manifestación a las afueras de la Casa Blanca en Washington. REUTERS

Miles de estadounidenses de costa a costa denuncian la política de "tolerancia cero" con los inmigrantes irregulares que ha escandalizado al país

SANDRO POZZI/ANTONIA LABORDE/PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL

Nueva York / Washington / Los Ángeles / El escándalo de la separación de familias de inmigrantes irregulares, la política híperagresiva de Donald Trump de separar a los padres de los hijos cuando cruzan la frontera, ha provocado un escándalo que tiene su reflejo este sábado en las calles de todo Estados Unidos. Más de 600 manifestaciones coordinadas en todos los Estados, bajo el lema Mantened a las familias juntas, protestaron este sábado en una demostración de fuerza que rivaliza con las convocatorias por los derechos de las mujeres, dando una idea del nivel de indignación con la política de "tolerancia cero" de Trump, que no se ha atrevido a defender ni el Partido Republicano

En Lafayette Square, frente a la Casa Blanca, miles de personas se reunieron bajo un sol ardiente en el acto central de las protestas. Vestidos de blanco y con pancartas que ridiculizaban a Donald Trump, los manifestantes marcharon desde la plaza hasta el Departamento de Justicia. En el escenario, la cantante Alicia Keys y la actriz America Ferrera subieron juntas para leer cartas de afectados. “Esto nos afecta a todos porque le podría pasar a mi hijo, al tuyo o al de cualquiera”, dijo Keys. “Y no me quiero imaginar lo que sentiría si no supiera si mi pequeño de siete años está a salvo”.

Las artistas fueron la antesala del emotivo discurso de Alidia Erber. Una inmigrante de 75 años que fue separada de su madre durante la Segunda Guerra Mundial cuando tenía ocho meses. Dos años después las volvieron a reunir. “Era una niña traumatizada. Esa es la etapa en la que percibes si el mundo es un lugar seguro o no. Me hicieron desconfiar de las personas y es algo con lo que cargo hasta hoy. Eso le están haciendo a los menores en la frontera”, dijo Erber.

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Aspecto de la manifestación en Washington DC. REUTERS

Los líderes de la manifestación hicieron un llamado a actuar como una obligación moral. “Hay que demostrar que Trump está equivocado”, dijo una activista musulmana que recordó el reciente fallo del Tribunal Supremo al veto migratorio del presidente. Una religiosa afroamericana también apuntó sus dardos al máximo tribunal. “Se han equivocado antes y les tenemos noticias, hemos abolido todas sus malas decisiones”, exclamó la mujer entre los aplausos del público y agregó: “Muchos dicen que América se está llenando de negros y mestizos, pero así es como siempre ha sido América. Nosotros llegamos primero”.

Escenas y testimonios similares se oyeron en manifestaciones desde Atlanta hasta Seattle y desde Dallas hasta la puerta del club de golf de Nueva Jersey donde Trump pasa el fin de semana. En Atlanta, el congresista e icono de los derechos civile John Lewis llamó a los presentes “luchar y votar como nunca antes”. Una movilización masiva en torno a los temas más controvertidos de la presidencia de Trump es la única baza de los demócratas para tratar de contrarrestar el poder del presidente en las elecciones de noviembre.

La manifestación de Nueva York partió bajo un intenso calor de la plaza donde está el tribunal federal de inmigración, el más grande de Estados Unidos. Las exigencias de la convocatoria eran tres: reunificar inmediatamente con sus padres a los alrededor de 2.000 niños migrantes que permanecen separados; acabar con esta política; y acabar con la detención de familias. Hace una semana, Trump firmó un decreto en teoría en esa dirección. Los manifestantes este sábado consideraban que no es suficiente y piden que se defina un plan preciso para reunificar a los menores con sus padres.

Los manifestantes insistían en que no son radicales. “Hasta aquí hemos llegado”, comentaba Rob, mientras camina con su familia hacia Brooklyn, “sentí que debía hacer más. Es una política horrenda”. Maya, de 12 años, es la primera vez que acude a una marcha. “Es importante movilizarse”, valora mientras muestra una pancarta en la que se puede leer “buscar refugio no es un crimen”. Le acompaña su madre, Diane, “es contrario a todos los valores en los que creemos’

Todos defendían la abolición de la policía migratoria (ICE, en sus siglas en inglés), para que deje de actuar como un cuerpo paramilitar dedicado a aterrorizar. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, se sumó también a otros demócratas que piden que se cree algo “diferente”, porque de la forma en la que actúa “no es aceptable”.

En Los Ángeles el abrazo político de los demócratas a la oposición más radical a Trump se vio con la presencia de líderes demócratas locales, estatales y nacionales, que se sumaron a famosos y a las organizaciones civiles para clamar contra Trump. El alcalde, Eric Garcetti, el candidato a gobernador Gavin Newsom, el candidato a senador Kevin de León, la senadora Kamala Harris y la congresista Maxine Waters, aclamada como azote de Trump, conviertieron la convocatoria en un mitin de calentamiento para noviembre.

John Legend subió al escenario delante de miles de personas en Grand Park para tocar al piano What's going on, de Marvin Gaye. Otros famosos como Laura Dern o Eugenio Derbez se sumaron a una manifestación multitudinaria para los estándares de Los Ángeles con lemas como “Deportad a Trump a Rusia”.

Chris Ávila, angelino de 62 años, decía que en estos dos años no ha conseguido encontrar nada bueno en Trump. "Lo he intentado, pero no puedo". Estaba aquí con un sentimiento de que lo que pase en estos años tendrá consecuencias durante mucho tiempo, como los sucesos de los años 60. "Estoy aquí por mi nieta de 12 años, porque me preocupa su vida". Ávila no tiene nada en contra de la policía migratoria "si se utiliza para perseguir criminales, pero se está utilizando para hacerle el juego al racismo de toda la vida". Como él, Aubrey Cedillo decía que ha salido ya muchas veces a la calle en esta presidencia. "Hemos salido para decir que esta América es diferente de la que nosotros conocemos".

 

Fuente: EP

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