universal encabezado 2

AHORA

Los demócratas recuperan la Cámara de Representantes

1541552942 049690 1541573681 noticia fotograma

La ola de enfado contra el presidente cala en las urnas, pero los republicanos están a punto de mantener el control del Senado

Amanda Mars

Washington /El Partido Demócrata ha recuperado este martes el control de la Cámara de Representantes de Estados Unidos tras ocho años de mayoría republicana y ha dejado debilitado lo que queda de mandato de Donald Trump. No ha logrado, sin embargo, asestar el que hubiera sido un golpe letal, ya que los conservadores mantienen el Senado. Se abre una etapa de incertidumbre, ya que los controvertidos sueños trumpistas de levantar un muro con México para frenar la inmigración o la liquidación de la reforma sanitaria de Barack Obama quedan heridos de muerte. El descontento con el presidente, uno de los gobernantes más impopulares y divisivos de la historia reciente, ha movilizado a los votantes progresistas en unas elecciones legislativas marcadas por la alta participación y el reflejo de un tiempo nuevo. Los estadounidenses han escogido un Congreso con más mujeres y más diversidad racial y religiosa que nunca.

La conquista de la Cámara baja por parte de los demócratas mueve las placas tectónicas en Washington. El presidente ha gobernado hasta ahora desde la Casa Blanca con la tranquilidad de que al otro lado de la Avenida Pensilvania también reinaban los suyos, pero el cambio de mayoría conlleva muchos problemas para el republicano. Los demócratas podrán bloquear la aprobación de leyes, ya que requieren el visto bueno de ambas partes del Capitolio, e impulsar sus propios proyectos legislativos, aunque luego se den de bruces con el muro republicano en el Senado. También disponen de los votos necesarios para iniciar investigaciones sobre Trump y sus negocios, e incluso impulsar un proceso de destitución (impeachment), aunque difícilmente prosperaría, porque necesita dos tercios de los senadores.

La llamada ola azul, color con el que se identifica al partido de Barack Obama y Hillary Clinton, llegó sin fuerza a la Cámara alta, una empresa sumamente difícil en tanto que solo se renovaban 35 de los 100 escaños y la mayoría, 26, eran demócratas. De hecho, las proyecciones disponibles pasada la medianoche indicaban que los republicanos podían incluso reforzar su mayoría, ahora de 51 senadores. Una vez más, el voto rural tendió a favorecer a los republicanos y las zonas urbanas y suburbanas a los demócratas. Pero para estos últimos, el triunfo en la Cámara de Representantes arroja señales esperanzadoras: ganaron distritos en los que no eran favoritos en Nueva York, Texas, Illinois o Virginia.

Fue también una buena noche para el movimiento feminista, que afrontaba su propia prueba de fuego, la traducción en poder político real de toda la ola de indignación que ha sacudido EE UU. Con los resultados disponibles a medianoche ya se sabía que el Capitolio tendría al mayor número de congresistas mujeres de su historia.

Se rompieron muchas otras barreras invisibles este martes en Estados Unidos. El primer gobernador abiertamente homosexual del país salió elegido en Colorado: Jared Polis; Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, se convierte, con 29 años, en la mujer más joven elegida nunca en la Cámara de Representantes y la victoria de Rashida Tlaib en Michigan significa la llegada del primer musulmán al Capitolio.

Han sido unas legislativas distintas de la mayoría, como distintas son muchas cosas en la era Trump. El voto anticipado registrado a un día de la cita se disparó (34,5 millones, un 50% más que en 2014, según la CBS), señal de un nivel de participación mucho más elevado de lo habitual.

Todos hablaron de victoria. “Un éxito tremendo esta noche. ¡Gracias a todos”, escribió Trump en su cuenta de Twitter. Sobre esas horas, sin embargo, llamó para felicitar a la veterana congresista Nancy Pelosi, peso pesado demócrata y líder de este partido en la Cámara de Representantes. Pelosi destacó el éxito y llamó a la “unidad” en un momento en el que el Congreso estadounidense queda partido por la mitad, con los republicanos en el poder en el Senado y los demócratas en la Cámara baja. Con la polarización política que vive el país desde hace año, las posibilidades de bloqueo en la política nacional resultan evidentes.

Las elecciones de medio mandato siempre destilan aroma a plebiscito, pero estas lo han hecho especialmente, ya que Trump se ha colocado en el centro de la campaña, como candidato omnipresente en múltiples mítines. También suelen servir de castigo al presidente. Salvo escasas excepciones, los partidos del Gobierno siempre han perdido escaños desde Franklin D. Roosevelt. En el caso de Obama, en 2010, los demócratas perdieron la mayoría de la Cámara de Representantes, aunque la debacle llegó en 2014, cuando el dominio conservador aumentó en dicha Cámara y se extendió al Senado.

Ahora los demócratas leerán los resultados con cuidado y tratarán de buscar algunas respuestas que indiquen cuál es el camino a seguir en 2020, cuando vuelve a elegirse al inquilino de la Casa Blanca.

Trump ha llegado a esta cita electoral con un ratio de aprobación del 40%, una tasa sorprendentemente baja para un presidente que está viviendo una de las fases económicas más expansionista y prolongada de la historia. La campaña electoral ha reflejado el clima de crispación. La buena marcha de la economía, con el nivel de paro más bajo desde la guerra de Vietnam, consistía en su gran baza electoral, pero el magnate neoyorquino trató de contrarrestar la movilización de los demócratas azuzando a sus bases con el discurso contra la inmigración, vinculando a los sin papeles con la violencia y haciendo uso de su poder presidencial, al enviar a más de 5.000 soldados a la frontera.

Mientras, los demócratas trataron de desmarcarse de un debate, el migratorio, en el que solo pueden perder, ya que, según los sondeos, sus votantes apoyan la inmigración, pero no lo premian en las urnas. Los candidatos de todo el país lucharon por centrar el discurso en los asuntos sociales en los que sus programas tienen más que ganar, los problemas del sistema sanitario, los escasos frutos que la mejora económica deja en las clases más desfavorecidas o las políticas regresivas que se están abriendo paso en EE UU en materias como el aborto o los derechos LGTB. Las encuestas a pie de urna revelaron que mientras que republicanos votaron pensando en la inmigración, los demócratas lo hicieron con la sanidad.

 1541565354 805216 1541569914 portada normal

Seguidores del Partido Demócrata, en Washington. ZACH GIBSON AFP

Fuente: EP

0
0
0
s2smodern

facebook   twitter   instagram    googleplus  

2951969
Hoy
Ayer
Esta Semana
Semana Pasada
Este Mes
Mes Pasado
Todos Los dias
483
6155
52616
2863582
99333
125615
2951969

Tu IP 54.144.100.123
2018-11-18 02:35


facebook   twitter   instagram   googleplus  



© 2015 Copyright Universal Prensa. All Rights reserved.